El español no es únicamente un idioma compartido por más de 600 millones de personas: también es un territorio cultural, político y emocional en permanente...
En nuestra trayectoria como docente e investigadora de la Universidad de Panamá desde hace mucho tiempo, hemos visto desfilar rectores y decanos cada cierto periodo, en virtud de esa democratización interna de autoridades de este centro de estudios de educación superior y debo decir, que se valora a quienes con valentía asumen ese reto con espíritu de compromiso y responsabilidad.
Y, es que, en general, todo docente universitario, aspira a ocupar esos cargos, y la ruta a seguir es a través de la elecciones democráticas universitarias, aunque otros llegan a serlo por designación temporal sin preverlo ni desearlo, como resultó en mi caso, como vicedecana y decana encargada en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, hace más de una década.
Por otro lado, este año ha habido en las diversas postulaciones de candidatos a rector, a decano y vicedecano, representantes de distintas áreas, y no solo se ha contado con la participación de docentes universitarios del sexo masculino, sino de una distinguida representación altamente femenina, y esto es realmente significativo.
Asimismo, durante, el periodo de postulaciones señalado del 9 de marzo al 13 de abril de 2026, ha existido un ambiente político, cuya ideología política, e identidad, de los diversos candidatos ha sido representada a través de una serie de colores diversos, en vestimenta, con globos con colores preferidos de sus candidatos, en un ambiente festivo de aplausos y discursos, seguido de una murga o acompañamiento musical.
Pero, la fiesta electoral no ha concluido, y faltan otras etapas en el calendario electoral que deben cumplirse, concluyendo con la votación el 1º de julio, esperando que se lleven a cabo debates por parte de los candidatos.
De otra parte, es un hecho conocido, que durante varios meses estuvo encendido el tema de la reelección de la autoridades de la Universidad de Panamá, un debate que trajo adeptos y opositores, que todavía debe resolverse, y únicamente por los universitarios, siendo el desafió más importante de las autoridades universitarias electas, que conjuntamente con otros aspectos, como el voto ponderado, los ajustes al calendario electoral, el inicio de gestión de las nuevas autoridades, incluyendo las cualidades de los candidatos para ser rector y decano, para las próximas elecciones universitarias.
A propósito de esto último, cabe mencionar, que la ley sobre las universidades de España, Orgánica 2/2023, de 22 de marzo ha eliminado el requisito de catedrático para ser rector, pero ha endurecido los requisitos que comprenden, ser personal docente e investigador permanente, con experiencia en gestión universitaria, “con duración de tres sexenios de investigación, tres quinquenios docentes y cuatro años de experiencia de gestión universitaria en algún cargo unipersonal” (art.51.5).
Ahora bien, en cuanto a las elecciones universitarias afirma Ignacio Sánchez Cámara (2022) que la politización de la universidad, hace imposible evitar el partidismo, a las banderías y a la división entre amigos y enemigos. Y el universitario no ha de tener más enemigos que la pereza y la ignorancia”.
Y es que nadie puede negar, que las contiendas electorales universitarias afectan la vida universitaria de estudios e irrumpen en la meditación, crean tensiones electorales, y aunque sean necesarias, algunos no la comparten.
En fin, por el momento el proceso electoral se ha iniciado y queda un camino por recorrer en la que debe salvaguardarse la continuidad académica, la independencia política, y fomentar una cultura de paz. Esto último implica propiciar no solo el elegir sin miedo, sino también respetar la afiliación partidista de los estamentos universitarios, llevar campañas constructivas y a la altura, eliminando el engaño y la desinformación, activando el dialogo, la tolerancia, el respeto, con fines de asegurar una convivencia pacífica universitaria, en la que también tiene un papel primordial el organismo electoral como garante del sufragio.
Concluyo diciendo, que la contienda electoral terminará el 1º de julio, con derrotados y elegidos, seguido del período de exámenes semestrales, siendo necesario que predomine la tolerancia y que queden atrás las exclusiones partidistas, pues todos somos universitarios con independencia de ideologías partidistas, y es hora de trabajar en conjunto por nuestra casa de estudios.