Cientos de familiares y amigos se congregaron en la explanada donde se celebró el Festival Nova, lugar de la mayor masacre dentro de la oleada de ataques...
Desde la era posinvasión y con los cambios constitucionales se dotó al Tribunal Electoral de tratar de convertirse en una Institución autónoma y desprendida del poder judicial coercitivo, creando por Ley su cuerpo colegiado y fiscalía para dirimir las controversias y faltas todo en aras del fortalecimiento de la democracia que en principio se presenta como una desvinculación de los poderes del Estado, atractivo para quienes buscan el perfeccionamiento de la clase política, atribuyendo al árbitro poderes e independencia, desde el punto de vista ideal resultaría hasta conveniente.
Ciertamente, desarraigando el centralismo que ejercía el poder militar hacia una endeble democracia el tránsito fue interrumpido abruptamente por los poderes fácticos en la llamada era democrática. ¿Quiénes son? Los que venimos mencionando de manera reiterativa: los acaparadores de riquezas; es decir las transnacionales, los empresarios corruptos y el narcotráfico quienes con el concurso de los tres se convierten mediante la Ley Electoral en donantes de campañas, convirtiendo a los postulantes a cargos de elección popular en meros peones obedientes de sus intereses.
Las elecciones generales convertidas en un gran negocio donde la mayoría sale o se mantiene con los financiamientos públicos y privados. ¿Qué hacer? Ante tal situación de hecho y de derecho es decir la facilitación para que esta dinámica delincuencial se mantenga operando han venido impulsando convocatorias para “mejorar” el ya sistema político electoral malogrado que también se ha posesionado en muchos países del continente, tan inescrupulosamente que copiarlo es casi obligante para los gobiernos, como los denunciados “super pacs” en Estados Unidos que son fuente de financiación por grupos económicos de poder para apoyar a candidatos.
El Foro Pro Reformas Electorales, creado por ley cuya moderación, recayó en la Iglesia católica, fue sitiado por partidos políticos, empresa privada, oenegés satélites de éstas y otras organizaciones serias que pudimos concurrir, la metodología implementada al estilo de las del PNUD, dio la oportunidad de hablar, pero nada más que palabras al vacío, rápidamente las sensatas propuestas eran desechadas. La Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia Católica sintió el peso y presión de los grupos alineados, pasando a la CNRE del Tribunal Electoral donde le daban algunos pincelazos para darle traslado a la Asamblea Legislativa y aprobar dichas reformas electorales que a la postre no han sido efectivas ni como “cosméticas”.
La iniciativa del Movimiento Independiente Nacionalista (M.I.NA.) desde el ámbito constitucional idóneo para ampliar, esclarecer, interpretar el sistema político electoral, debe ser debidamente desde el Título IV de la Constitución Política de la República de Panamá, para ello las propuestas para su entera modificación previa a una Asamblea Constituyente Originaria, planteamos la creación, impulso y convocatoria a un Foro Constitucional Electoral, que analice, estudie, discuta y presente los cambios sustanciales ante la Asamblea Constituyente Originaria, para así erradicar contundentemente el Estado clientelar, manejado por los peligrosos acaparadores de riquezas, que cercenan, mutilan, liquidan las elecciones libres, confiables y transparentes.
A la fecha no hemos encontrado el apoyo coherente y desprendido, debido a que acabar con el statu quo resultaría gravemente nocivo para sus perversos intereses. De no realizar los cambios sustanciales en materia política electoral permanecerá el actual sistema dominado, sumiso y complaciente. Lo que planteamos es el cambio notorio, urgente y requerido. ¡Acción!