Uno de los puntos clave mencionados fue la interacción de la APA con otras carteras del Estado para garantizar que los procedimientos se realicen en regla...
- 16/11/2014 01:00
Corrección fraterna
Hay un dicho popular que reza: ‘Al perro más flaco se le pegan las pulgas’. En este caso no han sido pulgas, sino mansiones, yates, autos de lujo y la evasión de la responsabilidad de pagar una pensión alimenticia a un hijo que, además, tiene necesidades especiales.
El caso que tiene a todos entretenidos es la pesquisa de saber cómo una persona que cometió treinta y dos faltas de ortografía en la carta en la que ‘abdicó’ a participar en las primarias para alcalde de su partido, pudo, en cinco años, volverse un potentado. Primero le cayeron al magistrado del peinado impecable, a quien para colmo de males, le han dado casa por cárcel, en el humilde apartamento de más de un millón de dólares que compró con el generoso préstamo que le dio el tío Pipo y donde no le van a faltar comodidades. Ahora andan persiguiendo, por tierra, mar y aire, a uno que entró limpio al Gobierno de Ricardo Martinelli y salió millonario.
Las investigaciones de fortunas mal habidas o contratos donde un funcionario se benefició exageradamente deberían empezar por quien nos asfaltó a mansalva las calles de la ciudad, que hoy están llenas no de huecos, sino de cráteres. Este mismo señor, que se llevó al Ministerio de Obras Públicas a un churrero para que le hiciera los negocios, pactó las principales obras de infraestructura que se ufanaban en decir, se hicieron más en 5 que en 50. Y lo peor y todavía más censurable, por lo que se le debería llevar a la justicia internacional, le valió madres nuestro patrimonio y echándole tierra en los ojos de la Unesco, dijo que iba a hacer un túnel y lo que hizo fue una costanera, en contubernio con la directora del INAC.
Otra de las investigaciones pendientes es la de la Caja de Seguro Social, cuyo director se la pasó invirtiendo en tecnología de punta para que hoy día la mora en cirugías y citas esté más atrasada que lo que demoraba un alemán del este conseguir un auto Trabant (hasta 10 años). Recuerdo que uno de los entusiastas profesionales técnicos que se fue a trabajar a la CSS cuando inició el Gobierno Martinelli-Varela, salió asqueado en menos de año y medio al darse cuenta que el ‘equipo de sueño’ (‘dream team’) era en realidad una ‘pandilla de pesadilla’ (‘nightmare gang’). Y el exdirector fue a la Asamblea y les echó tierra en los ojos a los diputados, lo mismo que hizo la contralora, y aquí no ha pasado nada. Hay que revisar todos los contratos, sobre todo en tecnología, para darse cuenta que saltan por allí siempre un par de nombres, uno de los cuales nos trae reminiscencias de cuando Francisco Franco gobernaba en España.
La lista es interminable y al ritmo que vamos, pareciera que se distrae la atención en los pobres nuevos ricos, y se olvida uno del judío pobre que, sin ser panameño, y encima, teniendo casos pendientes con la justicia internacional, manejó la entidad turística a su antojo, encontrándose ahora que hay un mal uso de unos 10 millones de dólares, según dijo el nuevo administrador. Como esos 10 millones no se les pueden tomar fotos, no se habla del asunto ni se cuestiona al ‘jinglero’ de fines de semana.
Es desgastante la situación en la que estamos, en que, por un lado, queremos ver a toda esa ‘pandilla de pesadilla’ siendo juzgada, empezando por el presidente de la Corte, a quien ya se le debió haber iniciado una investigación de oficio por el caso de Financial Pacific, y, por el otro, corretear a un llorón que debió emplear la oportunidad que tuvo de hacerse de un dinero extra para pagar la pensión de su hijo y, de paso, terminar su escuela o, por lo menos, tomar clases de redacción, ortografía o lo más básico, leer, para saber que abdicar solo se hace a un cargo y no a una aspiración.
*ARQUITECTA Y EX MINISTRA DE ESTADO.