• 29/08/2016 02:02

Grupos humanos en Panamá y la construcción del Canal

El resto de la comunidad sufre los prejuicios de la carestía y no deriva beneficio alguno de esa empresa

El aumento de presencia de diferentes grupos humanos con motivo de los trabajos de la construcción del Canal por los estadounidenses en las ciudades de Panamá y Colón modificó —desde distintas perspectivas— el modo de vida sus habitantes. Uno de ellos fue en el ámbito económico. Así lo revela un artículo titulado: Sueldos, jornales y subsistencias , publicado en el periódico La Estrella de Panamá , en octubre 26 de 1906.

El artículo centra su atención en la cantidad de población en las ciudades de Panamá y Colón —con motivo de la construcción del Canal— y el impacto económico que representó. El articulista informó que para 1906 hay empleadas en dicha empresa 28 000 personas, muchas de las cuales viven en esta ciudad. Con el incremento de la población, anota el articulista, ha aumentado la demanda de las subsistencias de diario y preciso consumo y ha subido su precio a cifras exorbitantes, por no haber crecido proporcionalmente la producción del país.

Los gastos de vida se han hecho más crecidos aún por los alquileres de las casas, que son tres veces más elevadas que antes que se principiara el Canal. Piezas de alquileres que antes costaban 5, cuestan hoy 20 y en la misma proporción han crecido los alquileres de casas enteras para familia. Esta alza de precios se debe también a la demanda de habitaciones que la inmigración ha producido, por no haberse aumentado, proporcionalmente, en Panamá, el número de edificios.

La conclusión a la cual se llega en la noticia es que la inmigración en Panamá ha encarecido la vida para todos los miembros de esta sociedad, sin que por ello obtengan compensación, más que los pocos panameños que emplea dicha empresa. El resto de la comunidad sufre los prejuicios de la carestía y no deriva beneficio alguno de esa empresa.

Dos elementos fundamentales se destacan del contenido del artículo. Uno de ellos es la falta de políticas de planificación estatales que respondan a los intereses y al bien común de la población en general y la otra es la existencia de un sector minoritario de la población panameña beneficiada —en mayor grado— de las actividades vinculadas a la ruta de tránsito, mientras que la mayoría navega entre un sistema educativo y de salud pública deteriorado, por diversas razones, entre ellas falta de inversión en infra estructura y equipamientos.

C. H. Forbes-Lindsay (1906) caracterizó a este grupo como astutos, ansiosos y dispuestos a seguir ayudando a la concreción de la gran empresa porque rápidamente apreció las ventajas que representaban para la ciudad de Panamá y Colón las mejoras que estaban realizando las autoridades de la Zona del Canal, pues se traducía en un aumento de los valores de bienes raíces en Panamá, la Boca y Colón.

La modificación de modos de vida a raíz de la presencia de los grupos humanos procedentes de otras latitudes con motivo de la construcción del Canal, se manifestó además en el sistema de transporte utilizado en Panamá. Por ejemplo, los negros del Caribe, con el fin de dar respuestas a las necesidades que tenían los trabajadores de llegar a sus sitios de empleos en la Zona del Canal, idearon las primeras ‘chivas ', llamadas también ‘jitney bus '.

El periódico Panama Tribune , el 30 de diciembre de 1928, dio a conocer lo siguiente: ‘La primera chiva apareció aproximadamente 8 años atrás y opera entre la Boca y Panamá. Este vehículo pertenece y es operado por E. J. Palmer. Es un bus de 12 pasajeros. Cuando el Panama Canal descontinuó el servicio de traslado de empleados que laboraban en la Zona del Canal, se crearon nuevas rutas. Una de ellas fue entre Paraíso y Panamá, administrada por J. D. Clarke '.

PROFESORA EN LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.

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