• 12/04/2013 02:00

No hay mucho para inventar

Puesta en manos de conocidos expertos internacionales en el marketing electoral y la publicidad mediática, el escenario político que se...

Puesta en manos de conocidos expertos internacionales en el marketing electoral y la publicidad mediática, el escenario político que se presenta presagia una de las más intensas, complejas y feroces campañas electorales de los últimos tiempos. Sobre una sociedad perturbada y descreída se volcarán, en breve, todos los artificios creados por el hombre para controlar, someter, manipular, la voluntad y las emociones de los votantes panameños.

Los grandes operadores de medios serán parte esencial del instrumento operativo de esa estrategia. Medios que a su vez tienen dueños y por tanto intereses. Entraremos al mundo de lo virtual, de la fantasía, de los espejismos. Igual que si se vendiera un novedoso producto de las miles de ofertas consumistas que han cambiado los valores, gustos y culturas del panameño al extremo de obligarlo a comprar, no por necesidad sino por deseos. Panamá es el país que más inversión per cápita tiene en toda América Latina en materia de publicidad comercial consumista. Basta con transferir esa tecnología al ámbito de la política para ver surgir de las catacumbas a héroes, titanes, semidioses y superhombres.

El tema de la moral y de la democracia, temas pendientes para las capas medias, cubrirán el escenario táctico de las campañas. Los problemas, viejos y acumulados por décadas, serán una mera referencia. La intencionalidad sobrepasará a la realidad y la sociedad se destrozará entre los satanizados y los por satanizar. Pocas veces el programa electoral tiene que ver con el programa de Gobierno. Uno es usado para ganar el voto y el otro para gobernar. Uno es parte de la tecnología de captación, el otro sirve para administrar el poder. Uno es para ganar la legitimidad, el otro para mantener la gobernabilidad. Pero hasta mayo de 2014 estaremos en manos de los operadores de marketing y no de los políticos. Ah, pero también debes sumar a todos los manzanillos, muchos profetas del pasado, intelectuales de alquiler o simples ‘drones’ que surgen cada quinquenio con las recetas mágicas para resolver todos los males de la humanidad.

Los temas que padece la sociedad son temas estructurales. Es decir, temas acumulados en el tiempo. Cada gobernante surgido de los procesos electorales se encuentra con una agenda sobre su escritorio. Esa es la realidad, su papel en el quinquenio, sus parámetros viables y, también, sus límites. Es el mundo real de la globalización que nuestro pueblo desconoce, no le interesa conocer y del cual participará como un convidado de piedra. Cada corriente política ha pasado por esa experiencia.

El antiguo centro izquierda, encabezado por el PRD, fue el mejor interlocutor para negociar temas difíciles con la sociedad. Le tocó reformar el Código de Trabajo, eliminar las jubilaciones especiales, privatizar las empresas públicas, modificar los alcances sociales de la Caja de Seguro Social, entre otras medidas. El gobierno actual, de centro derecha, hizo lo que no podría hacer el PRD, una Reforma Fiscal que le metió de verdad la mano en el bolsillo a un empresariado que mantiene el país como la nación con peor distribución de los ingresos y desigualdades en América Latina. También realizó impresionantes cambios cuantitativos en materia de la Seguridad Nacional. Finalmente, amplió, a niveles nunca vistos, la gestión benéfica hacia toda la población.

El nuevo gobierno tiene desde ahora una agenda cuyo cumplimiento depende de la voluntad política de éste. Ante todo debe consolidar y desarrollar la agenda financiera y los temas de la Seguridad Nacional. Debe modernizar al Estado y enfrentar los cambios estructurales a nivel de la Educación. Debe ampliar los programas asistenciales para mejorar la distribución de los ingresos. Controlar la corrupción institucional. Hasta allí su agenda. Lo demás es parte de su voluntad política, entusiasmo y creatividad.

ANALISTA POLÍTICO.

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