Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 14/08/2018 02:00
TECHO y la fuerza juvenil que hay detrás
En mis ‘vacaciones de invierno', probablemente en esta misma fecha en 1999, mientras cursaba mis estudios de pregrado como estudiante de Derecho en la Universidad Católica de Chile, fui invitado a construir viviendas de emergencia para personas que viven en condiciones de extrema pobreza en el sur del país. Como cualquier joven idealista, con ganas de hacer un aporte real a la sociedad y buscando justamente experiencias que me inviten a explorar ese objetivo, acepté el reto de adentrarme a un lugar inhóspito, con un clima helado, donde los servicios básicos son escasos y las necesidades primarias son muchas. Esa experiencia cambió de alguna manera mi vida. Y digo esto porque adquirí conciencia de que los jóvenes, muchos de ellos universitarios y estudiantes de último año de colegio con ganas de cambiar el mundo, sí que lo pueden hacer, más allá de lo romántico que pueda sonar el desafío.
Así es como conocí a TECHO, una ONG hoy con presencia en toda América Latina, que ha movilizado a más de un millón de jóvenes voluntarios, quienes han construido viviendas de emergencia y proyectos comunitarios en la región desde 1997. Pero, ¿qué hace que construir con TECHO sea una experiencia tan particular, casi mística? Veo dos aristas.
La primera tiene relación con el cambio de mirada de las 920 familias que han recibido una vivienda de emergencia TECHO desde que esta llegó a Panamá en 2010. Nuestro objetivo más obvio es devolverles la dignidad y la oportunidad de tener no solo una casa, sino un hogar que les brinde intimidad y protección, construir junto a ellos un techo que refleje esperanza y les invite a soñar que son capaces de seguir superándose como seres humanos. La diferencia entre el antes y el después para esas familias es abismal: aquel que vivía entre tablas, plásticos y planchas de zinc, ahora quiere que su nueva casa esté pintada, sueña con colocar cortinas, luz eléctrica y hasta Internet. Su sentido de pertenencia y su deseo de superación se potencian. La vida se ve diferente, ahora se permiten el sueño de que quizás, sus condiciones podrían mejorar.
Lo increíble es que esto se puede lograr en solo un fin de semana, que es lo que toma construir estas viviendas. Ahí es cuando uno se pregunta cómo un grupo de jóvenes es capaz de impactar y cambiar favorablemente las condiciones de vida de otros seres humanos en tan poco tiempo y con tan poco. Pero el trabajo de TECHO no queda ahí, en una vivienda aislada. Se continúa trabajando en las denominadas Mesas de Trabajo con los líderes comunitarios, estrechando vínculos, ganando confianzas, compartiendo sueños. Las historias de éxito son fantásticas.
La segunda arista, y probablemente la más sorprendente, es el impacto que se produce también en los jóvenes voluntarios. Es común escuchar que muchos de ellos ingresaron a TECHO porque necesitaban cumplir con ciertas horas de actividades de responsabilidad social para poder graduarse de la universidad. Sin embargo, lo que partió como una obligación curricular termina enamorándolos del proyecto, varios asumiendo roles de coordinación y de gran responsabilidad en la Fundación, incluso dedicándose a tiempo completo.
TECHO nos abre la puerta a percibir de cerca de una manera diferente las necesidades y condiciones de vida de otros, literalmente con nuestros 5 sentidos. Nos invita a palpar un piso de tierra, a oler el hacinamiento de una familia, a escuchar la gotera de un techo desgastado, a mirar la felicidad de niños que juegan entre los escombros, a saborear un plato de comida compartido con la comunidad. Esos jóvenes voluntarios, que han sido capaces de convivir de cerca con la pobreza, aunque sea por un fin de semana, después de vivir la experiencia de construir con TECHO ahora valoran una ducha de agua caliente, una mesas servida, un par de zapatos nuevos. No digo que la vida de todos ellos se transforma, pero estoy seguro de que en mayor o menor medida, nadie queda indiferente. La gran mayoría desarrolla un sentido de responsabilidad social más cercano y menos asistencialista, además de un compromiso de luchar a favor de quienes tienen necesidades, independientemente del lugar que ocupen más tarde en la sociedad. Es increíble cómo de aquella cantera de jóvenes voluntarios en América Latina, algunos al día de hoy son ministros de Estado o altos ejecutivos, y con seguridad más temprano que tarde hasta tendremos presidentes. Para estos jóvenes, la vida también se ve diferente.
Del 16 al 19 de agosto, TECHO va a realizar en Panamá su colecta anual, una de sus actividades emblemáticas, donde pretendemos recolectar fondos para seguir construyendo viviendas de emergencia. Cientos de jóvenes se volcarán a las calles persiguiendo su sueño de construir un mejor Panamá. Apoyemos la iniciativa, apoyemos a aquellos que se tomarán la ciudad con el sueño de construir un mundo más justo, aportemos a que la vida se siga viendo diferente.
PRESIDENTE DEL CONSEJO ASESOR, FUNDACIÓN TECHO PANAMÁ.