Las afectaciones, provocadas por lluvias inusuales y fuertes vientos que impactaron principalmente el norte y el centro del país, han dejado daños considerables...
- 22/02/2012 01:00
Sí a las hidroeléctricas... ¿o no?
A ctualmente existen 45000 represas y lagos artificiales en todo el mundo, algunas son utilizadas para regular el caudal del río, evitando crecidas descontroladas que amenazan poblaciones aguas abajo del lago o reservorio artificial.
Otras son utilizadas para generar energía eléctrica, que es vendida a las poblaciones dentro o fuera del área geográfica donde se construyó el complejo generador de energía. Miles de usuarios pagan anualmente millones de dólares a las compañías dueñas o administradoras de las estaciones generadoras de energía.
El volumen de agua contenido en esos 45000 reservorios es tan grande, que ha alterado el ciclo biogeoquímico del agua sobre el Planeta.
La creación de un lago trae problemas iniciales de enriquecimiento de las aguas, debido a la descomposición del material vegetal de miles de hectáreas devastadas para llenar la cuenca del nuevo lago. La aparición de grandes masas de plantas acuáticas, que sirven de refugio y criadero a un sinnúmero de especies de insectos. Caracoles y otros animales, algunos de ellos nocivos a la salud de los humanos que habitan en la cuenca hidrográfica del lago.
Pero lo más dramático y traumatizante es la movilización de las poblaciones humanas hacia lugares donde les será muy difícil mejorar su condición de vida.
En el caso de la hidroeléctrica de Bayano se utilizaron de dos a tres millones de dólares para indemnizar a colonos e indígenas por sus tierras inundadas. Allí salieron perdiendo los indígenas, cuyo concepto de la tierra como propiedad no está asociada al alambre de púas, como es el caso de los colonos.
Esto no fue más que una de las falacias del ‘Gobierno Revolucionario’ del dictador Torrijos, el cual no tuvo ni respeto por los derechos humanos de muchos panameños.
El río, sus sitios y el movimiento de sus aguas entre las rocas milenarias nos conversan y traen recuerdos de historias vividas por nuestros ancestros ya desaparecidos. Nos cuentan de las batallas ganadas por el jefe indígena veragüense Urracá, el mejor guerrero que ha caminado por lo que fueron nuestras tierras, hoy cubiertas de alambre de púas y de propiedades nunca utilizadas.
Jamás un empobrecido indígena o colono se ha enriquecido con algún proyecto gubernamental a largo plazo. Ya ustedes se pueden imaginar, sin mucho esfuerzo, quiénes sí se han enriquecido en el caso Bayano.
Bueno, si en algún momento más de dos tercios de la población comarcal, sin compra de votos y otros trucos del hombre ladino (también llamado latino), acepta que inunden sus tierras y lleven sus hijos a vivir a un cerro pelado aun más alto, entonces no acepten nunca indemnizaciones que se gastan y desaparecen. Pidan para su comarca un alto porcentaje de las ganancias anuales por la venta de la electricidad generada en sus tierras y por la fuerza de sus aguas, sin límite de tiempo.
Sus tierras y las aguas de sus ríos No están allí para hacer más millonarios a insaciables ‘inversores fariseos y empresaurios’. Están allí para hacerlos ricos a ustedes. Ricos moral y culturalmente y, en última instancia, materialmente.
Pregúntense cuán ricos serían los indígenas y colonos engañados y desmovilizados de Bayano por Torrijos, si hubiesen adquirido para la organización comarcal sin límite de tiempo el 47% de las ventas de la electricidad generada por las aguas del río y en una tierra que un día fue de Ellos.
Si la hidroeléctrica usa sus tierras y sus aguas el kilovatio/hora para los habitantes indígenas dentro de la comarca debe valer apenas una fracción de centavo.
Si ese valor del kilovatio/hora se aplica a las empresas dentro de la comarca con un 90% de personal laboral originario, entonces es otra cosa. Si hay hidroeléctrica, debe ser para beneficiar el poblador originario, no al empresaurio gordo, que cuenta sus millones de dólares amasados vendiendo salchichas y embutidos.
Si hay hidroeléctrica deben darnos lo justo, por lo menos la mitad por la venta de cada kilovatio/hora sin límite de tiempo.
El inolvidable cacique Urracá jamás se vendió al invasor europeo, ávido del oro de nuestras tierras.
DOCENTE UNIVERSITARIO.