• 05/03/2026 00:00

Conciencia sobre los monumentos históricos de Panamá

¿Qué es Panamá?: una ruta, un solo país: Panamá. Su característica geográfica en el continente americano representa el último eslabón de tierra que emergió del fondo marino hace tres millones de años. Está ubicado en el hemisferio noroccidental, al sur con el océano Pacífico, al norte con el mar Caribe (Atlántico), al este Colombia y al oeste Costa Rica. El evento conocido como el Gran Intercambio Americano es la unión por tierra del Norte hacia el Sur, ingresando por Costa Rica, representando un intercambio de flora, fauna y personas de distintas nacionalidades, quienes buscan cruzar por la brecha del Darién, conocida como la ruta más peligrosa del mundo. Son 160 km² de una densa y extensa selva que alberga animales peligrosos.

A través de la Ley N.º 68 de 1941 y su posterior actualización, la Ley N.º 91 del 22 de diciembre de 1976, se regulan los conjuntos monumentales históricos de Panamá Viejo, Portobelo y San Lorenzo, y el Casco Antiguo en la ciudad de Panamá.

El Conjunto Monumental de Panamá Viejo, declarado en 1997 como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, es la primera ciudad fundada en el Pacífico americano, a orillas del Mar del Sur, fundada el 15 de agosto de 1519.

Por su parte, el Conjunto Monumental de Portobelo, ubicado en la costa norte de la provincia de Colón, en el pueblo de Portobelo, es un conjunto arquitectónico militar fundado oficialmente en 1597. Lo componen los siguientes retos arquitectónicos: la Real Contaduría o Aduana, la iglesia San Juan de Dios, las fortificaciones del Fuerte, las baterías de San Jerónimo, el Castillo Santiago de la Gloria y la casa-fuerte de San Fernando. Del otro lado de la bahía, hoy día es testigo —para propios y visitantes— de la belleza del contraste entre la naturaleza, la historia y la cultura de Panamá.

Representando las estructuras y patrimonio material, encontramos el Castillo de San Lorenzo, ubicado en la entrada del río Chagres, en la provincia de Colón. Testigo del poder militar, esta es una fortaleza que hoy día representa un ejemplo de aquella arquitectura militar de los siglos XVII y XVIII, declarado patrimonio por la Unesco en 1980.

En conclusión, debemos reconocer cada uno de los momentos históricos de Panamá, marcados por intereses foráneos de grandes poderes económicos expansionistas y la búsqueda de oportunidades de equidad y derechos sociales, frente a luchas por mantener el posicionamiento comercial, histórico, patrimonial, logístico y de conectividad que debemos valorar.

Como panameños, debemos anteponer los intereses personales por la conservación del patrimonio, como oportunidad de que nuestras generaciones puedan reconocer la historia, los acontecimientos geopolíticos, las ventajas y desventajas de la posición geográfica y estratégica. Surge la necesidad de mejorar los contenidos educativos con un enfoque significativo que involucre desde los grados básicos, de manera que nuestros estudiantes puedan conocer hechos, fechas y acontecimientos que forjaron nuestra identidad.

Es necesario incorporar las ciencias sociales, comerciales y las relaciones internacionales como temas de debate a nuevas futuras generaciones, de manera que surja el interés por construir una mejor versión de país. Seamos capaces de mejorar la imagen de un país donde la justicia sea justa, los derechos sean inviolables y los(as) panameños y las personas que nos visitan lo escuchen y lo puedan percibir.

Las nuevas iniciativas protectoras de nuestras riquezas y valor material e inmaterial, a través de la valoración de la Unesco, son realizadas como puentes promocionales, protectores de un legado que debe ser conocido por los estudiantes, al igual que sus estructuras modernas icónicas, y representan la otra cara de Panamá.

* La autora es docente de la Udelas
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