Por segunda vez la Contraloría interrumpe la diligencia del Ministerio Público por la investigación contra el expresidente Carrizo. Era una entrevista...
- 04/07/2011 02:00
El tiempo de Hugo Chávez
H ace una pila de años conocí a un viejo español que era dueño de un sentido del humor lozano, muchas veces agudo y particularmente severo. Por ejemplo, cuando alguien le daba la noticia del nacimiento de un infante, siempre sus primeras palabras eran: ‘Se va a morir’, seguido de un incómodo silencio ante la sorpresa del mensajero. Después, con una ligera sonrisa de perverso, acotaba ‘ojalá, haga bien’.
No es que se va a morir, eso no lo sabemos, pero el mismo Hugo Chávez, presidente de Venezuela, informó el jueves pasado que sufre de un cáncer y ofreció detalles sobre su tratamiento en Cuba. El periodista Pascal Fletcher de Reuters escribió desde Caracas que: ‘en lugar de la usual torrente y engrandecida prosa que sale de Chávez tan libremente como el crudo venezolano que exporta, el mundo apreció un hombre aparentemente humilde reconociendo los límites de su mortalidad y agradeciendo a Dios por su recuperación’. Este reconocimiento, así como las anteriores tres semanas, abren una discusión sobre el futuro de Venezuela y su pueblo ante la vulnerabilidad de su cara más visible de los últimos 15 años.
Sé parte del concepto general de que todo gobierno tiene la intención —como lo dicen en campaña— de trabajar para el pueblo y mejorar las condiciones de vida de los más necesitados. Esa promesa se hace aquí en Panamá, en Estados Unidos, en Rusia, China y en Venezuela. Es igual en todas partes.
En ese sentido, anteriormente habíamos expuesto que el contexto en el cual se debe pretender seriamente llevar a cabo cambios profundos y significativos para corregir insuficiencias de la nación, está de cierta forma basado en la conceptuación que tienen de la sociedad los grupos políticos que se alternan en el poder y subrayado por el marco social que impera como conciencia colectiva. También sobre ese marco social pesa la carga de los constantes cambios y vaivenes globales que en las últimas décadas han influido sobre los pueblos en aspectos determinantes que definen la condición de vida y humana de los integrantes de la sociedad en su conjunto.
Es difícil para cualquier gobierno frente a las presiones globales que lo afectan y las amenazas internas, provocar cambios fundamentales y duraderos para redelinear el marco social en el que opera la nación si la sociedad, a todos los niveles, no se compromete con esa visión.
Ha quedado claro a través de los últimos años, incluso para Estados Unidos, que el presidente Hugo Chávez ha sido electo y reelecto democráticamente por la mayoría del pueblo venezolano. Pero, su ejercicio en el poder ha sido accidentado y la oportunidad de impulsar cambios culturales, económicos y sociales para el pueblo venezolano ha sufrido considerablemente a la luz de sus decisiones políticas y su impetuosa personalidad.
Cuando el presidente Chávez se dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2006 e inició su participación refiriéndose al entonces presidente de los Estados unidos George W. Bush como ‘el diablo’, inmediatamente perdió la oportunidad de extender su influencia internacional.
Hasta ese momento todo parecía indicar que Venezuela gozaba de la simpatía mayoritaria para ocupar el puesto destinado para América Latina en el Consejo de Seguridad para el bienio 2007—2008. Ese honor le tocó finalmente a Panamá.
El hoy presidente electo del Perú, Ollanta Humala, tuvo que distanciarse de su relación internacional con Chávez, a fin de que su candidatura no siguiera sufriendo y de esa manera poder ganar las elecciones.
Hay suficientes ejemplos históricos como para saber que las dinámicas político—sociales de una era específica en el tiempo sólo ofrecen la suficiente oportunidad para avanzar una causa determinada que provoque cambios profundos, significativos y duraderos en una sociedad. Chávez lleva cerca de 15 años en el poder, mucho más de lo que le ha tocado a otros líderes históricos y posiblemente ha pasado el momento en donde debió haber decidido estratégicamente qué causa histórica quiere dejarle a las futuras generaciones de venezolanos.
La dinámica de las condiciones sociopolíticas, a inicios de este siglo XXI, no ofrece tiempo ni espacio para avanzar cambios duraderos ni en lo ideológico, político, social, cultural o económico. El presidente Chávez debió haber decidido hace rato si perdía tiempo en acciones contra sus detractores con sus repercusiones internas y externas, o si trabaja arduamente para dejar su huella histórica social y cultural en beneficio de las capas sociales más necesitadas del hermano pueblo venezolano que le ha reafirmado su apoyo en más de una ocasión.
Así de repente muchos no logran entender el mensaje del viejo español. No es que la criatura nació enferma ni mucho menos, pero la realidad de sus palabras tiene que ver con la realidad de la vida, tarde o temprano.
*COMUNICADOR SOCIAL.
ernestoholder@gmail.com