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- 25/04/2012 02:00
El contrato humano
S iempre hay una razón para ir al cine y apreciar una buena película. Y, si el guión dio para un tema del que se pueda hablar, no perdiste tu tiempo. La palabra película se relaciona con obras cinematográficas donde se narran historias puestas en escena y son representadas por actores. Algunas de estas películas pasan a ser famosas y no mueren con el tiempo.
Cabe mencionar, los filmes de Woody Allen, cineasta serio y prolífico, películas hechas a la medida, que sirven de aperitivo para entablar una muy buena conversación en algún ambiente agradable y, así escudriñar cada centímetro de cualquier cinta cinematográfica de este gran productor. En la industria del cine, te encuentras con películas repletas de percepciones y emociones encontradas, las hay irónicas y graciosas, otras con situaciones trágicas o finales tristes, las románticas no pasan de moda, siempre están allí para hacerte la vida más placentera, esto es así, porque el amor nunca muere; las cómicas atraen al público por medio de lo hilarante y se centran en lo visual; las históricas son de mi total agrado y, rechazo las de ciencia ficción, a lo mejor porque no me gusta lo falso, aunque para muchos no dejan de ser entretenidas, sobre todo, por sus efectos especiales. Pero, las de terror como: Actividad Paranormal 1, 2 y 3, me encantan, me mantienen al filo de la angustia, un sufrimiento casi masoquista.
Mientras más complejo es el tema, me sirve para sacarle provecho a lo relacionado con la conducta humana. Así sucedió con una película de esas viejitas que no pasan desapercibidas. Se trata de Contrato Humano, que data del 2008. Esta película debatible, explora con acierto los vericuetos de la vida de Julian Wright, personaje encantador y, exitoso hombre de negocios. Julian conoce a un extraño personaje que intentará cambiar su rígido mundo por un estilo de vida más bohemio y soñador, decisión que afectará a la gente que le rodea, incluida su hermana, que se planteará su desastrosa vida junto a su abusivo marido. El personaje que perturba la vida de Julian está encarnado en una bella mujer, seductora y sensual, que lo acosa sexualmente por el solo hecho de hacerlo; y, su marido que sabe de su affaire un tanto prostituto con Julian se lo permite; jamás se sabrá si en realidad su tan permisivo marido disfruta esta relación un tanto extraña en el mundo de los valores humanos. La película finaliza con la ruptura de la amistad entre Julian y su acosadora. La ruptura de un contrato humano que al comienzo a Julian le costó aceptarlo y que pareció consensuado por ambos en el transcurso de la película. No obstante, más pudieron los valores humanos de Julian, que el convertirse en un títere con apetito sexual desmedido donde el cuerpo y la mente se encuentran atrapados, debido a un pacto, donde no hubo plena confianza y credibilidad en una de las partes.
Para mí, El Contrato Humano, al que se refiere el filme, trata sobre los parásitos que se te pegan en la vida y, no dejan de ser oportunistas, son aquellos que solo piensan en sus intereses propios, y terminan por querer a toda costa sorber tu sangre y salirse con la suya.
Un contrato humano no está exento de debilidades, de retrocesos, de pérdida de confianza y de credibilidad. Todo depende de tu aceptación y tu posterior comportamiento. En este punto voy a ligar lo anterior con el liderazgo político. Que si no lo ejerces como Dios manda, se convierte en un liderazgo parecido a las películas de terror, esas que te mantienen en vilo, con los nervios de punta, sobre exaltado, esperando lo peor.
El buen líder tiene buenos sentimientos, ama lo que hace porque ama a quien se lo hace, para no perderlo. El liderazgo se gana con esfuerzo, por medio de la convicción, la persuasión y la honestidad. Se pierde en el momento que lo abandonas a su suerte. La autoridad, piedra angular del liderazgo, se conquista. En el amor ocurre lo mismo. Debe haber una entrega. No es un cheque en blanco, es un cheque de compromiso sentimental, de contrato humano, donde se supone hay un compromiso para no dejarlo morir. Igualmente, sucede con los líderes políticos, hay un compromiso con sus seguidores; los buenos líderes políticos firman un contrato sentimental con su gente, pero si se descuidan los acuerdos, acaban expulsados del corazón de sus seguidores.
Nadie recibe la condición de líder como si fuera un regalo impuesto por las circunstancias históricas. En la política el liderazgo se conquista y depende de cómo ejerzas ese liderazgo, también te lo quitan, cuando se conduce un país como te venga en gana. Contágiate de respeto. Es una señal de aprecio por los que te rodean. Y, recuerda que un líder nunca va a estar bien con todo el mundo. Porque no todos los seres humanos tienen sentimientos de nobleza, existen los sentimientos malignos, existen los que te quieren combatir. Rodéate de gente de bien, no de mediocres. Los mediocres conducen a la mediocridad y te debilitan.
Jesús, un líder de esencia y en esencia, influyó en la conducta de los que le rodeaban y se le acercaban. Se rodeó de un equipo con orgullo de pertenencia. Creó el verdadero contrato humano basado precisamente en los valores humanos. Aprende de Él. Solo inténtalo y verás...
ESPECIALISTA EN LA CONDUCTA HUMANA.