• 28/03/2010 01:00

¿Cuántos nasos por una vaca? (II)

La policía acuerpó la acción de “tierra arrasada” en su acción vandálica y utilizó helicópteros de la empresa —tal como ocurrió con Peta...

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La policía acuerpó la acción de “tierra arrasada” en su acción vandálica y utilizó helicópteros de la empresa —tal como ocurrió con Petaquilla Gold el año pasado— para ubicar y perseguir a los dirigentes nasos cuando éstos huían por las montañas. Muchos fueron los detenidos por defender la vida. Las mujeres fueron desnudadas en público, y a los niños les fracturaron el cráneo. Los nasos tuvieron que acurrucarse como si fueran animalitos por las orillas de los ríos y aguantar a la intemperie. Todos sus derechos como seres humanos y como indígenas les fueron arrebatados bajo la yunta empresa-gobierno.

Cuando la Constitución Nacional, las leyes y los tratados internacionales garantizan la vida y la cultura de los indígenas frente a la represión estatal o corporativa, en nuestro país se hace todo lo contrario: el gobierno sale a defender a las empresas y a aplastar a las comunidades campesinas e indígenas, tal como ocurre en Petaquilla, en Cerro Quema y otros asentamientos. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó en vano al gobierno panameño hacer respetar los derechos de los nasos.

Hace pocos días, el puente o zarzo sobre el Río Teribe, que es paso obligado, fue arrasado por las corrientes bajo el frente frío que castigó a Bocas del Toro. Los nasos quedaron, además de su situación calamitosa, incomunicados, porque otra opción les significaba un día más de camino.

Representantes nasos nos confiaron que la empresa había socavado las bases del puente. De ser así, el presidente Martinelli tendrá que meter en cincha a Ganadera Bocas y anular su título de propiedad, porque las vacas no valen más que nuestros indígenas. Lo que sí es cierto es que la empresa amenazó con demandar al gobierno si procedía a reparar el puente. Los pájaros, decía mi madre, le tiran a las escopetas: el gobierno defiende a quien viola las leyes y reprime a quienes exigen su cumplimiento. Por eso decimos que el gobierno tiene sus valores invertidos, y nada más hay que voltearlo.

*Catedrático y escritor.julioyao1@gmail.com

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