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- 17/11/2008 01:00
Carlos Iván Zúñiga
Carlos Iván Zúñiga ocupará un sitial en la historia de nuestro país y en la memoria de quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo de cerca y acompañarlo en alguna de sus importantes contribuciones al Bien Común y a la consolidación y enriquecimiento de la nacionalidad.
Hombre de valores éticos y morales, y de firmes convicciones, hizo de su hogar un modelo de sociedad familiar. Y esas mismas virtudes personales las llevó consigo y, podríamos decir, las vivió y las padeció en los diferentes campos de sus actividades: en el foro, en las luchas sociales, en la política, y en la educación.
En este último campo pude apreciar y admirar su entrega honesta, desinteresada y sacrificada a la Universidad de Panamá, de la cual fue el primer rector elegido democráticamente en la también recién restaurada democracia política, tras la invasión norteamericana y el derrocamiento de la dictadura de Manuel Antonio Noriega.
La universidad, como el resto del país, debía, entonces, andar un camino en el cual se conservaran los valores y las conquistas académicas que los diferentes rectores habían rescatado y conservado vigentes, pese a la consuetudinaria desconfianza de la dictadura militar y su permanente amenaza hacia la institución. Pero, con los cambios políticos, y el destape hacia la democracia, el nuevo rector se halló de pronto como un enviado en medio de lobos.
Esta situación se hacía tanto más difícil cuanto que los cambios necesarios en la Universidad requerían la adhesión y el compromiso serio y honesto de dirigentes y gremios de docentes, de administrativos y de estudiantes; adhesión y compromisos ahogados por los intereses sectarios y los egoísmos de algunos dirigentes de aquellos grupos.
Esta realidad negativa no impidió la gran labor del doctor Zúñiga como rector en la Universidad; una labor que a sus sucesores en el cargo les corresponde superar, o por lo menos igualar, algo que todos esperamos, todavía, que suceda.
-El autor es comunicador social.miguelespinop@hotmail.com