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- 28/11/2014 01:00
La autoevaluación del jefe exitoso
En estas épocas de fin de año, cuando las personas están pensando en las fiestas propias de la temporada, también es el momento propicio para que las empresas, grandes o pequeñas, realicen una autoevaluación del desempeño realizado para alcanzar las metas del año. Para esto se utilizan los Indicadores Clave de Desempeño, o KPI (‘Key Performances Indicator’), que son mediciones financieras o no financieras utilizadas para cuantificar el grado de cumplimiento de los objetivos y metas organizacionales.
Estas mediciones son fundamentales para tener una idea del alcance logrado durante el año y determinar los ajustes que se harán al establecer las metas del año siguiente. Pero para tener un resultado más preciso no basta con saber cómo funcionó el nivel operativo de la empresa, sino también el nivel gerencial y el liderazgo con el que se manejó la compañía.
La evaluación de la alta dirección debe arrojar un resultado objetivo, permitiendo identificar las áreas que debe mejorar, para lo que el líder debe estar dispuesto a ejecutar un plan estratégico personal que permita optimizar esas ‘oportunidades de mejora’. El primer paso en este proceso de autoevaluación es definir cuáles serán las dimensiones a evaluar, sugerimos una escala sencilla, donde 5 represente un ‘desempeño sobresaliente’ y 1 sea una prioridad de mejora. I ndependientemente a la industria en la que se desenvuelva su empresa hay áreas de evaluación que no deben modificarse, por el contrario, propóngase siempre buscar estrategias para mejorarlas. Si cada año sobrepasa las expectativas planteadas, el trabajo será mucho más agradable y la producción más efectiva.
Estas son mis recomendaciones respecto a las áreas de evaluación profesional y productiva de cada empresa u organización:
Gestión de Cambio: impulse y facilite la implementación de mejoras en todos los procesos de producción de la empresa. Muchas veces del equipo de trabajo saldrán las iniciativas para optimizar el trabajo y lograr mayor producción, con igual o mejor calidad; escuche y ejecute pruebas de las sugerencias internas para integrar al equipo de trabajo en el proceso de producción.
Comunicación: el buen líder debe lograr que el equipo de trabajo comprenda claramente las instrucciones y actividades para el cumplimiento de los objetivos de la organización. Tome su tiempo para validar que las instrucciones han sido comprendidas, el tiempo que a veces piensa no tener para explicar, puede hacer la diferencia entre un proyecto eficiente y uno mediocre.
Liderazgo: propóngase ser un líder que influya positivamente en la organización; motive el cumplimiento de las metas y demuéstrele al equipo que cuando se cumplen los objetivos todos ganan. No se dedique a mandar, involúcrese en los procesos y aporte positivamente. Conozca a su personal, ayúdelos, descubra sus potenciales y guíelos para que maximicen sus capacidades, involúcrelos en el trabajo. Al final no hay líder sin liderados.
Gestión del Talento: al líder que conozca a su personal le será muy fácil identificar y gestionar el talento de las personas en beneficio del crecimiento y producción de la organización y del propio colaborador, que se desenvolverá en su área de experiencia y producirá un resultado óptimo, garantizando la sostenibilidad de la organización.
Inteligencia Emocional: maneje adecuadamente sus emociones, incluso en los momentos difíciles. Es indispensable que pueda tomar decisiones objetivas que no causen impactos negativos en el equipo de trabajo o el entorno profesional y laboral.
Valores: identificar los valores de la organización y ponerlos en práctica todos los días los días. Se debe predicar con el ejemplo.
Control: involucrar el equipo de trabajo en las metas corporativas es un elemento importante para el funcionamiento de una organización; sin embargo, con frecuencia el estrés y la desesperación por alcanzar las metas nos empujan a hacer tareas que han sido asignadas previamente a otra persona. Es necesario que el equipo se sienta parte de la solución, en estos casos se necesita el control adecuado y la prudencia al actuar para involucrar a las personas en la búsqueda de soluciones.
Políticas, Normas y Procedimientos: como responsable de un equipo u organización, el buen directivo debe conocer, cumplir y colaborar con las políticas, normas y procedimientos establecidos en la organización. Recuerde, el jefe debe ser el modelo a seguir.
Balance de Vida: como un elemento adicional, debe disponer y respetar los tiempos para sus temas personales o familiares, tanto para usted como para su equipo de trabajo. Disfrute cada momento especial, valore la salud, haga ejercicios y aliméntese saludablemente.
En resumen, las habilidades y competencias requeridas para dirigir una organización pueden ser desarrolladas en el tiempo a través de formaciones académicas. Sin embargo, las competencias emocionales son rasgos de personalidad que le permiten a un gerente demostrar un liderazgo en la organización, queda de usted como líder exitoso implementar las estrategias que necesite para mejorar significativamente los resultados de su empresa.
*INGENIERO Y GERENTE REGIONAL DE DESARROLLO DE NEGOCIOS DE BAKER TILLY PANAMÁ, COSTA RICA, NICARAGUA Y REPÚBLICA DOMINICANA.