• 23/07/2026 00:00

La geopolítica está cambiando. Panamá también debe hacerlo

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Señor Presidente: Probablemente el mayor desafío estratégico que enfrentará Panamá en los próximos años no será únicamente económico, fiscal o social. Será comprender que el mundo está entrando en una nueva etapa geopolítica, donde la competencia entre las grandes potencias ya no se limita al ámbito militar o diplomático. Hoy se extiende al comercio, la tecnología, las finanzas, la energía, las cadenas globales de suministro, la inteligencia artificial, la información y la influencia sobre las sociedades.

La guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente, las tensiones en el Indo-Pacífico y la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China están acelerando una profunda redistribución del poder mundial. Este escenario genera incertidumbre, pero también abre oportunidades para América Latina y el Caribe.

Nuestra región posee recursos estratégicos para el siglo XXI: agua dulce, alimentos, biodiversidad, minerales críticos, potencial en energías renovables y corredores logísticos de relevancia global. Panamá, además, cuenta con ventajas únicas: el Canal, su plataforma logística, el centro bancario internacional, su conectividad marítima y aérea y una posición geográfica privilegiada.

Sin embargo, estas oportunidades también implican nuevos riesgos. La competencia entre potencias se expresa cada vez más a través de actores no estatales, como empresas tecnológicas, organizaciones criminales, grupos de hackers, operadores de influencia digital y redes de desinformación, capaces de afectar procesos políticos, económicos y sociales.

La revolución tecnológica ha ampliado estas capacidades. Herramientas como la inteligencia artificial, los drones, blockchain, los criptoactivos y el análisis masivo de datos impulsan el desarrollo, pero también facilitan nuevas modalidades de ciberdelito, lavado de activos, manipulación de mercados y campañas de desinformación.

En este contexto cobra especial importancia la denominada guerra cognitiva, cuyo objetivo es influir en la percepción de las personas, erosionar la confianza en las instituciones y condicionar las decisiones colectivas mediante información manipulada. Los recientes conflictos en Medio Oriente muestran cómo las operaciones militares conviven con ciberataques, inteligencia artificial, drones y campañas masivas de desinformación que buscan controlar el relato de los acontecimientos.

Para América Latina, el desafío consiste en evitar convertirse en un escenario donde otros actores disputen sus intereses estratégicos. La región necesita fortalecer su autonomía tecnológica, desarrollar capacidades de inteligencia estratégica, proteger sus infraestructuras críticas y construir instituciones capaces de anticipar riesgos antes que reaccionar a las crisis.

Panamá tiene condiciones excepcionales para liderar este proceso. Pero ello exige ampliar la visión tradicional de la seguridad. La competitividad dependerá cada vez más de la capacidad para ofrecer estabilidad institucional, ciberseguridad, resiliencia digital, protección de infraestructuras críticas y confianza para la inversión.

Con recursos públicos limitados, estos desafíos solo podrán enfrentarse mediante alianzas permanentes entre el Estado, la academia, los centros de investigación y el sector privado. Prepararse para el futuro no significa gastar más, sino invertir mejor en conocimiento, innovación, inteligencia y cooperación. En ese sentido, propongo algunas prioridades estratégicas:

Elaborar una Estrategia Nacional de Geopolítica, Innovación y Seguridad Tecnológica.

Fortalecer las capacidades nacionales de inteligencia estratégica y prospectiva.

Desarrollar un sistema nacional de ciberseguridad y protección de infraestructuras críticas.

Crear capacidades para detectar campañas de desinformación y operaciones de influencia extranjera.

Modernizar el marco regulatorio sobre inteligencia artificial, drones, blockchain y criptoactivos.

Impulsar alianzas entre el Estado, la academia y el sector privado para acelerar la innovación.

Formar especialistas en tecnologías emergentes, análisis estratégico y gestión de riesgos.

Posicionar a Panamá como referente regional en gobernanza digital y seguridad tecnológica.

Señor Presidente: La geopolítica del siglo XXI redefine no solo el equilibrio entre las grandes potencias, sino también el lugar que ocuparán países como Panamá. Las transformaciones actuales representan riesgos que debemos administrar, pero también oportunidades históricas para consolidarnos como un centro regional de innovación, logística, servicios y estabilidad.

La historia demuestra que los países más exitosos no son necesariamente los más grandes, sino aquellos que comprenden antes que los demás hacia dónde se dirige el mundo y preparan sus instituciones para llegar primero.

* El autor es miembro del Think Tank de CLIPP
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