• 23/03/2026 00:00

Los objetivos del imperio

Al buscar una explicación de la peligrosa situación que vive el mundo, se podría entender que la misma es el simple producto de la personalidad de Donald Trump. Si bien, esta personalidad puede tener un papel en el fenómeno analizado, lo cierto es que aceptar esta interpretación implica olvidar las causas estructurales del actual escenario internacional.

Erich Fromm, en el capítulo sexto de su obra El Miedo a la Libertad (Paidos, 2023), advierte que en el análisis del fascismo tiene que unificarse la problemática de la personalidad del dirigente fascista, con los rasgos económicos estructurales de la aparición de este tipo de régimen. Estos rasgos estructurales según Fromm están conectados con lo que llama “la tendencia expansiva del imperialismo” (p. 297). Teniendo esto último en cuenta, y dada por conocida la personalidad autoritaria de Trump, lo que sigue hace hincapié en los elementos económicos estructurales que explican las actuales aventuras militares de Estados Unidos.

Para avanzar en este objetivo se hace necesario presentar dos rasgos importantes de la situación de Estados Unidos. En primer lugar, si se tiene en cuenta la idea de Samir Amin en su libro El Capitalismo en la Era de la Globalización (Paidos, 1999), en donde define lo que él entiende como los cinco monopolios que sostienen la dominación a nivel internacional, se pueden establecer algunas de las causas del deterioro de la hegemonía norteamericana.

No solo es un hecho que la preminencia de Estados Unidos en el plano productivo se ha visto profundamente deteriorada. También es cierto que recientemente su control sobre el acceso a los recursos naturales del planeta, así como su situación dominante en relación al desarrollo tecnológico se ha visto afectada. Además, la posición norteamericana sobre los mercados financieros, aunque en menor medida, no ha dejado de ser retada. En las dimensiones en que Estados Unidos sigue teniendo mucha fuerza son dos: el mando sobre los medios de comunicación e información y la fuerza militar, incluyendo las armas de destrucción masiva.

En segundo lugar, que se relaciona con el anterior, el régimen neofascista de Trump tiene como objetivo central intentar la recomposición de Estados Unidos como única potencia dominante. Esto lo hace en nombre de un bloque histórico que, de acuerdo a John Bellamy Foster (2018, “Trump en la Casa Blanca: Tragedia y farsa”, Editorial Cienflores), está compuesto por los siguientes sectores del capital: el de la alta tecnología, el vinculado a los combustibles fósiles y el capital financiero especulativo. A nuestro juicio habría que añadir al capital relacionado con el complejo militar – industrial, altamente vinculado al capital tecnológico. Foster, vale la pena señalar, adiciona en el bloque dominante, aunque de manera subordinada pero efectiva, lo que llama la clase media baja. Teniendo en cuenta todo lo anterior, se puede entender que las recientes aventuras de Trump están relacionadas con la búsqueda del control de los recursos naturales del planeta, destacándose en la presente coyuntura el caso del petróleo. Esto se debe al impacto que busca obtenerse de dicho control, que debería lograrse por el uso del poderío militar.

En primer lugar, el control sobre los recursos petroleros a nivel global le permitiría a los Estados Unidos presionar a China, que considera como su contrincante estrategia básico en términos de hegemonía, al controlar un insumo estratégico. Lo mismo vale para los otros recursos naturales, lo que explica el contenido de la llamada doctrina Donroe.

En segundo lugar, uno de los elementos que sostiene el predominio del dólar como moneda internacional básica es el hecho que las materias primas fundamentales se transan con precios expresados en dicha moneda. Esto significa que, si Estados Unidos domina el sector de producción de combustibles fósiles, así como los de otras materias primas, estaría afianzando el predominio del dólar, elemento esencial para la hegemonía sobre las finanzas internacionales. Como lo señala Michael Hudson, en su artículo How Washington use energy as a weapon (MRonline, 31/01/2026), “el control del petróleo es uno de sus métodos claves para lograr un control unipolar sobre el amplio comercio mundial y los acuerdos financieros dolarizados.”

En tercer lugar, se debe tener en cuenta lo que Romaric Godin, en su artículo La guerra de Irán también es una cuestión de mucho dinero (Viento Sur, 6/03/2026), llama “el nudo tecnología – defensa”. En efecto, las condiciones de guerra significan un incremento muy significativo de la demanda por armamentos, dados, entre otras cosas la reposición de los elementos desgastados en las acciones. Esto beneficia tanto a los productores de armamentos, como al capital tecnológico que le ofrecen insumos. Más aún, el creciente militarismo constituye un ambiente que demanda nuevos cambios tecnológicos para la guerra.

De todo esto se desprende que el interés de la política de Estados Unidos no busca sostener una verdadera democracia internacional, simplemente se trata de recomponer la hegemonía norteamericana.

* El autor es economista
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