• 15/09/2008 02:00

A usar las luces largas

“Un reino dividido, es tan frágil, que para derrumbarse no requiere enemigos”, Lao Tsé. “Lagarto que come solo se le seca la charca”, Omar.

“Un reino dividido, es tan frágil, que para derrumbarse no requiere enemigos”, Lao Tsé. “Lagarto que come solo se le seca la charca”, Omar.

El saldo, claro, pero ajustado, con el 5% a favor de Balbina, unos 21,480 votos, plantea una necesidad rigurosa de la candidata oficial de coordinar estrategias de luces largas, difíciles, como lo sabía bien Omar, ante los egos naturales en los políticos, con rivalidades internas, vísceras ardiendo, venas abiertas; no creerlo sería iluso.

El partido quedó casi matemáticamente dividido en dos, entre los votos duros de Balbina, apasionados, como ella, y los dos segmentos que la adversaron. El de Juan Carlos, con una parcela de aproximadamente 182,961 votos, representando una cifra mayor que todos los partidos opositores, excepción hecha del Panameñismo; el segmento de Nito, más pequeño, pero nada despreciable. La alianza interna frente a mayo próximo, se vuelve dramática, difícil, guabinosa, por las heridas y cicatrices. Las psiquis son difíciles de suturar, y los panameños estamos bien lejos del don de perdonar. Los liderazgos se probarán hoy.

Omar fue el más grande en nuestra historia, capaz de aglutinar egos gigantes a su alrededor, sin segregar ninguno, haciéndoles sentirse en la misma mesa. Él supo intuitivamente el secreto de Oriente, que líder no es quien se retrata rápidamente como ganador, sino el que facilita el proceso de liderazgos de muchos, y se siente complacido con el crecimiento de otros. Balbina y muchísimos son el ejemplo de por qué tenemos 40 años de beligerancia política partidista, fenómeno de masas irrepetible. Balbina conquistó la cima del Ancón, necesita escalar la cumbre del Barú. Veo tres protagonistas para esa jornada desafiante: Balbina, la principal, Juan Carlos el co-protagonista, más imprescindible de lo que se cree. No quedar en el grupo estratégico haría más fácil las deserciones, por despechos o revanchismos.

Los adversarios externos están como lobos feroces disfrazados de ovejitas listos a sonreír pese a sus odios; tratarán de engullirse, con tácticas propagandísticas, a ese león con 40 años de crecimiento continuo, pese al apagón de 6 años. El otro actor, sin olvidar a Cortizo, es Martín. Presidente por varios meses cruciales, secretario general, y un innegable ascendente nacional.

Las ideologías exiliadas en esta era pragmática, de mercadeo vigente, nadie da sin recibir, y el desprendimiento no es un elemento consustancial entre panameños, con un producto interno espiritual bajo el cero. Martín debe ejercer el rol del cirujano principal, porque pese a especulaciones, fue imparcial, y no veo otro con su posicionamiento y serenidad para arbitrar, en estos momentos de rencores alborotados, caldo de cultivo excelente para las bacterias confrontacionales. Si hay división en términos importantes, más el desgaste natural del gobierno, y las recientes alternancias en el poder, la victoria del PRD en mayo, se vuelve dificilísima, porque necesitamos independientes adicionales. Balbina lo sabe, tiene que mostrar los brazos abiertos y un sentido realmente creíble de búsqueda de reconciliación. Ayudémosla. Sus asesores tienen que ser excepcionalmente objetivos, con mentes extremadamente serenas.

Hasta el próximo lunes.

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