Comercios que aún entregan bolsas plásticas y consumidores que las exigen reflejan los desafíos pendientes para el cumplimiento de la normativa ambiental...
- 24/06/2012 02:00
‘Los cuadernos de apuntes de mi padre’
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️‘ Hoy le repito a mis hijos cada vez que puedo, que nunca dejen de decirle a su padre, cuanto lo quieren, porque seguramente yo no alcancé decirle al mío todo lo que lo quise’.
‘¡RECUERDE EL ALMA DORMIDA! Así empieza, relata HECTOR ABAD, escritor colombiano, uno de los mayores poemas castellanos, que fue la primera inspiración de su libro, porque es también un homenaje a la memoria y vida de su padre ejemplar.
Al iniciar esta columna no está por desgracia con nosotros quien fue su impulsor principal. Mi padre, HARRY CASTRO STANZIOLA, ya que después de más de 89 años de trajín, falleció el 23 de febrero de este año. Su muerte fue suave, como su vida; discreta, como lo fue él.
No es fácil la tarea que me he impuesto, consistente en recoger las piezas escritas que nos dejó como legado, bajo una disciplina absolutamente envidiable y arduas horas de investigación y vigilias de años enteros; pero tiene una gran satisfacción, rescatar los fragmentos dispersos que dejó escrito. ¡Qué reto más difícil...! Pero, qué mejor homenaje póstumo que prolongar su memoria de esta forma.
En tres partes dividiría la obra de mi padre. La primera, la registró fielmente durante más de diecisiete años de envidiable continuidad, los sucesos cotidianos grandes y pequeños que ocurrieron en el país, lo más importante de nuestra historia; a través de una publicación grafica dominical con destacados comentarios suyos en la página que denominó ‘RAÍCES’ dentro del periódico LA PRENSA y que salió a la luz pública el 4 de septiembre de 1994.
Una segunda parte, que contiene una antología de sus cuadernos de apuntes que no logró publicar en vida. Editar un libro en donde se recogieran las marcas de su estilo, señalando proverbios, aforismos, pensamientos, apuntes, máximas y sentencias, refranes, y dichos populares, metáforas, y analogías, epítetos y sátiras, anécdotas, poemas, y frases célebres en sus años continuos de lectura. Escritos con una caligrafía menuda e íntima. Siempre me habló de este proyecto inconcluso, con gran entusiasmo y con una emoción contenida.
Una última etapa que consiste en compilar todos sus textos periodísticos de opinión que cada página responsablemente escribió por años, siempre cuidadosamente escogidos, que había que leer entre líneas para determinar su mensaje, proponiendo a sus lectores, acertijos o planteando temas o enviando mensajes críticos con ese vastísimo arsenal de recursos intelectuales que le permitieron influir en la vida nacional.
Compartiré con ustedes; el fruto de su arduo trabajo, que dejó en manuscrito, con su propio puño y letra, en más de veinte cuadernos voluminosos repleto de curiosidades literarias.
Este enorme acervo documental demorará en organizarlo. Mientras, revisaré con ustedes, pacientes lectores, muchas de estas piezas que cruzaron los caminos de este lector infatigable.
Todo aquello que combatió fue por el bien común y con perfecto señorío de equidad, sólo consultaba su mandato íntimo, sus escritos estaban emancipados de toda presión. Por ello escribió con una prosa clara, directa sin elipses que ocultaran sus pensamientos, no hubo privilegio que lo sometió, ni intimidación que le hizo ocultar la totalidad de sus reflexiones. De esa coincidencia con altos ideales se deriva la admiración que conquistó.
Esta columna intentará recrearlos con lo que vaya sucediendo con los acontecimientos cotidianos; compartiendo con ustedes libros en común que leímos y que atesoró; habrán cambios regulares de registro, pues pasaremos de la denuncia indignada contra un acto indecente, a la más conmovedora declaración de afecto por un amigo, por un escritor, por una película o un libro; a narrar episodios tanto de la vida nacional, como extranjera en forma discreta, didáctica, intentando hacerlo con esa distinguida ligereza con que trataba de ocultar la profundidad de sus tesoros espirituales, siempre, con observaciones finas y cultas cada pasaje y pensamiento.
Quizás no sea el más indicado para recomendar la lectura de esta columna, pero lo hago sin reservas, tengo la seguridad de que quienes me lean aprenderán buenas lecciones; de cómo entendía el mundo éste incansable investigador a quien sus libros, su mayor tesoro, dejaron en él un sedimento de la más distinguida ilustración.
HARRY CASTRO STANZIOLA, no murió en vano. Como dice ANTONIO CABALLERO: ‘tuvo una vida digna de haber sido vivida’. Su legado es crucial y a la vez un modelo y referente obligado que debe presentarse a las nuevas generaciones que viven difíciles circunstancias y que podrán superarlas con amor a la lectura, sacrificio, inteligencia y, sobre todo, patriotismo.
No le permitió el destino a mi padre ver muchas de sus notas publicadas, sería un crimen no rescatarlas y que queden en el triste recuerdo del olvido; pienso que logró con esto alargar su recuerdo.
Culmino, parafraseando al mismo escritor colombiano con que hoy inicio mi primer escrito: ‘Mi padre, tampoco supo, ni quiso saber cuándo moriría yo. Lo que sí sabía y ese, quizás, es otro de nuestros frágiles consuelos es que lo iba a recordar siempre y que lucharía por rescatarlo del olvido al menos por unos cuantos años más, que no sé cuántos duren, con el poder evocador de las palabras’.
ABOGADO