• 25/03/2010 01:00

Las migajas no resuelven los problemas sociales

Me llamó la atención un artículo del abogado Ebrahim Asvat, sobre las recientes protestas de los trabajadores y la marcha de la Coordina...

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Me llamó la atención un artículo del abogado Ebrahim Asvat, sobre las recientes protestas de los trabajadores y la marcha de la Coordinadora. Aunque el artículo no tenía la acostumbrada coherencia, conservaba su impacto político. Si por algo se destaca el abogado demócrata cristiano es por su prosa elegante. Obviamente, no tengo afinidad alguna con sus planteamientos, cargados de elementos ideológicos de la Falange de la primera mitad del siglo XX. Solo el último párrafo me pareció rescatable.

En términos generales, señala que los “ pobres ” o trabajadores (es lo mismo en su percepción ideológica) deben abandonar sus objetivos de una sociedad más justa, si sus “ amos ” o empleadores les ofrecen algunas monedas a cambio de su “ lealtad ”. En términos más concretos, plantea que SUNTRACS, el sindicato que aglutina a los trabajadores de la construcción, debe abandonar su militancia social.

Citando a un caricaturista, Asvat coloca al padre de familia obrero ante una disyuntiva. Debe escoger, por un lado, entre los objetivos del pueblo panameño que consisten en la rebaja del “ alto costo de la vida, por la rebaja de la canasta básica, contra las reformas tributarias, contra la reforma curricular y por un aumento de sueldos ”. Según Asvat, estos objetivos ya pasaron de moda.

Por el otro lado, Asvat señala que el gobierno del presidente Martinelli le encontró la solución a los problemas de la clase obrera. Presenta la alternativa en la boca de un niño que le dice a su padre trabajador, “ Papi, yo no quiero que te metan preso, si quieres devuelvo la mochila, los textos escolares, el bono escolar, los cuadernos y los lápices. Renuncio a la beca escolar y le digo al abuelo que no reciba el 100 para los 70 ”.

Para Asvat y para el gobierno de Martinelli esta es la solución a la pobreza y a la desigualdad en Panamá. Con una mano el gobierno del presidente Martinelli reparte migajas y con la otra distribuye entre la clase propietaria todas las riquezas del país. Según las estadísticas del gobierno, en los últimos 20 años la concentración del poder económico ha aumentado en Panamá.

El 20 por ciento de los más ricos reciben más del 60 por ciento de las riquezas del país. El uno por ciento de los más ricos, donde probablemente están Martinelli y Asvat, concentran más del 15 por ciento de la riqueza nacional. El 20 por ciento más pobre solo recibe el 3 por ciento de la riqueza. Estas familias más pobres —que viven en la extrema pobreza— no saben lo que es una escuela ni tienen acceso a programas como los mencionados por Asvat.

Los estratos medios —trabajadores, empleados, domésticas y vendedores independientes— recibieron los implementos escolares y el programa “ 100 para los 70 ” con alegría. La “ limosna ” recibida, sin embargo, no justifica que personas como Asvat o el presidente Martinelli digan que los trabajadores deben abandonar sus justas aspiraciones que consisten en tener un empleo decente, con una remuneración justa, con buenas escuelas para sus hijos y servicios de salud que atienda a su familia. ¿Qué planes tienen los dueños del país que gobiernan para enfrentar la crisis que es inevitable? No tienen plan alguno. ¿Pueden los trabajadores proyectar un plan para enfrentar el futuro? ¿Qué hacen, mientras tanto, las capas medias? Asvat y Martinelli están cosechando ahora y reparten algunas migajas. ¿Qué pasará mañana?

*Profesor de la UP e investigador asociado del CELA.gandasegui@hotmail.com

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