Entre 5,9 y más de 27 millones de niños y jóvenes de hasta 25 años de edad caerían en la pobreza para el 2030 a causa de la crisis climática en América...

No es la primera vez que escribo sobre el fenómeno OVNI, convencido de que no estamos solos en el vasto universo; y además, nos visitan. Tema que me interesa sobremanera, y del que constantemente investigo para mantenerme al día. Porque es, no sólo muy antiguo (hay alusiones en la Biblia y entre civilizaciones aborígenes), sino de una actualidad casi inverosímil.
Creo en la trascendencia que significa para la evolución de la vida en nuestro planeta, más allá de cualquier nexo que el fenómeno pueda tener con la llamada ciencia-ficción, tanto en excelentes libros pioneros desde los tiempos del francés Julio Verne, como en la manera que ha evolucionado el cine al decantarse por ese tipo de tema, basándose en obras de célebres autores: G.H. Wells; George Orwell; Ray Bradbury; Isaac Asimov; Stanisław Lem; Aldous Huxley y Arthur C. Clark; entre los mejores.
Por otra parte, modestia aparte, hasta el momento me parece ser el único autor panameño que ha publicado todo un libro de cuentos sobre el tema, tratando de enfocar sus muchas posibilidades desde variados puntos de vista en sus 18 historias, y en la forma en que están narradas: “Top secret: Cuentos sobre OVNIS” (Panamá, 2001).
Mi creciente interés, como lo he contado en otras ocasiones, se origina en 1973, cuando en una playa mexicana llamada Mocambo (estado de Veracruz), en donde me había quedado dormido una madrugada, al despertar vi planeando a unos 700 metros un objeto esferoide plateado, sin alas ni sonido alguno, que de pronto se marchó velocísimamente desapareciendo en segundos. ¡Juro por los dioses que no estaba ebrio ni drogado ni inmerso en un sueño! Nunca lo he podido (ni querido) olvidar...
Retomo el tema OVNI porque el fenómeno ha seguido, pletórico de variantes que cada observador cuenta fascinado a su manera, pero que coinciden en afirmar: (a) No han dejado de visitarnos naves de origen desconocido que desafían con creces la más actualizada tecnología humana. (b) Existen múltiples casos de “abducciones” (secuestros temporales de seres humanos por naves extraterrestres), cuya razón de ser no se ha podido documentar, aunque los procedimientos de hipnosis a los afectados demuestran su autenticidad.
Nuevas realidades del fenómeno OVNI: (1) En años recientes hay una obstinada insistencia, a ratos criminal, de parte de un sector ultrasecreto del Pentágono, en amenazar a quienes dan testimonio de la veracidad de cada caso relatando lo que saben. (2) El Comité de Inteligencia del Senado, desde hace varios años, escucha testimonios de expersonal militar o de confianza que se atreven a contar bajo juramento lo poco o mucho que saben.
Nombres como Luis Elizondo y David Grush, los más conocidos; y de los más valientes, porque sus detallados testimonios han resultado fundamentales para comprender mejor lo que realmente se sabe del fenómeno. Elizondo, exfuncionario de confianza del Pentágono en la sección de investigación sobre OVNIS, es sin duda uno de los que más información fidedigna ha compartido, además de haber publicado un libro fundamental: “Inminent: Inside the Pentagon´s Hunt for UFOS” (2024). Hay traducción al español.
Otro investigador importante, el periodista australiano Ross Coulthart, no sólo publicó un libro esencial sobre el tema “In Plain Sight: An Investigation into UFOs and Alien Encounters” (2021), sino que dirige en redes sociales un programa denominado “Reality Check”, donde no sólo ofrece avances de sus investigaciones, sino que entrevista a especialistas en la materia.
Ha hecho también un aporte esencial sobre este controversial tema el periodista estadounidense George Knapp, a partir del reportaje que le dio mayor notoriedad: “Bob Lazar: Area 51 & Flying Saucers”, en el que se habla del célebre incidente de Roswell en 1947, gracias a las declaraciones del físico Lasar, quien jura haber laborado en el Área 51, en donde se guardaban ovnis caídos y se les hacía ingeniería reversa (él era de los que lo hacía) para poderlos seguir usando los militares norteamericanos, como parece que ha estado ocurrido.
Por otra parte, durante años —se dice en Internet— Elizondo y sus colegas se encontraron en primera línea de lo que podría ser el mayor misterio y encubrimiento de la historia: naves no identificadas que parecen desafiar nuestro conocimiento de la física —en el aire, el agua y el espacio— han operado con total impunidad desde al menos la Segunda Guerra Mundial. “También señala que el ejército, la CIA e incluso expresidentes conocen la verdad: la humanidad no es la única vida inteligente en el universo. La inteligencia no-humana que controla estos OVNIS vigila activamente las instalaciones militares norteamericanas más sensibles y ha interferido operaciones militares y nucleares en curso...”. El libro de Elizondo, que ya me he devorado, “es un revelador relato de primera mano sobre el secreto mejor guardado del Pentágono y un llamado a la acción para afrontar las mayores preguntas existenciales de la humanidad”, concluye Internet.
Finalmente, otros acuciosos investigadores del tema son: el mexicano Jaime Maussan; el español J.J. Benítez; el suizo Erik von Daniken; el peruano Sixto Paz; el griego Giorgio A. Tsoukalos; y el sacerdote católico español Salvador Freixedo, entre otros.