• 14/08/2014 22:12

Un país un Canal

El Canal de Panamá es el río Chagres canalizado para que, mediante represas y esclusas, desemboque en los dos océanos y no solo en el Caribe

La construcción del Canal de Panamá fue una enorme empresa que tomó 34 años concluir, bajo la égida de Colombia, Francia, Panamá y Estados Unidos, realizada por técnicos y obreros que vinieron de Francia, España e Italia, de Estados Unidos, y de las Antillas inglesas y francesas de poblamiento africano, Colombia y Panamá especialmente. Costó grandes recursos materiales y profesionales, y algo más de doce mil víctimas de empleados. Cuando se inauguró en 1914 fue considerada una de las maravillas del mundo. Grandes nombres están vinculados estrechamente con la construcción del Canal: de Lesseps, Bunau-Varilla, Roosevelt, Goethals, Stevens, Gorgas, Amador, entre otros.

El Canal de Panamá es el río Chagres canalizado para que, mediante represas y esclusas, desemboque en los dos océanos y no solo en el Caribe. Así, Panamá es un don del Chagres como Egipto era un don del Nilo como decía Herodoto en la Antigüedad.

La capacidad del Canal de transportar cantidad de barcos ha sido duplicada desde hace un siglo gracias a enormes trabajos de ensanchamiento y dragado, de mejoramiento de las esclusas y de logística y de educación y entrenamiento de su fuerza laboral. Ha llegado a finales del siglo XX al máximo de su capacidad de transportar naves entre los océanos, aproximadamente 14 mil al año. Para resolver este problema se han lanzado ingentes trabajos para acoger barcos Post Panamax, de hasta 170 mil toneladas de peso muerto, mientras que los actuales Panamax no superan las 75 mil toneladas. Además, las nuevas esclusas servirán para crear nuevas rutas oceánicas y fortalecer las existentes. El resultado será un aumento de su capacidad de transportar barcos cargados y un fortalecimiento del centro portuario internacional y de logística panameño, para acercarlo a las magnitudes del de Singapur.

El Canal ha sido elemento clave para la creación de la República de Panamá en 1903. Nacimos como estado independiente porque Estados Unidos decidió construir un Canal por nuestro istmo y el Senado colombiano se negó a ratificar el Tratado Herran-Hay. La Convención del Canal Ístmico de 18 de noviembre de 1903, llamado Hay-Bunau Varilla, hizo posible la construcción del Canal pero también nos hizo nacer como un Estado mediatizado y disminuido, convertido en virtual protectorado norteamericano. Sin embargo los panameños más lúcidos lucharon durante gran parte del siglo XX para solucionar esta situación. Se revisó el Tratado de 1903 en 1936 y en 1955, pero fueron necesarios los Tratados Torrijos-Carter de 1977 para lograr la abrogación del Tratado de 1903 para eliminar el enclave de la Zona del Canal en 1979 y la reversión de la vía interoceánica a Panamá el último día de 1999. Desde entonces, Panamá ha administrado el Canal mejor que nunca, obra que ha producido ingentes beneficios al Estado panameño y a su sociedad. Es modelo de eficiencia y probidad entre las instituciones pública, la más alejada de la politiquería partidista.

El Canal de Panamá se ha convertido, desde su construcción, en la columna vertebral de la economía panameña y de la organización del espacio geográfico nacional. Los sectores más productivos y dinámicos y las principales ciudades están vinculados estrechamente con el Canal. Alrededor del mismo han surgido el centro portuario internacional y la zona de libre comercio (Zona Libre de Colón) más importantes y activa de la América Latina, el centro bancario, de seguros y reaseguros y jurídicos y asociados también de primera magnitud en el continente, y la flota mercante más grande del mundo por el tonelaje de los navíos abanderados es de Panamá. Ahora se añade el proyecto Panamá-Pacífico. Junto al Canal se han desarrollado las ciudades de Panamá y Colón y sus áreas metropolitanas que agrupan a más de dos millones de almas, la mitad de la población del país, que producen más del 80% de la riqueza nacional.

Hoy el Canal tiene nuevos retos de mediano y largo plazo: enfrentar la competencia de rutas actuales y potenciales: el Canal de Suez que se ampliará, el incierto proyecto de Nicaragua, la ruta por tierra de Estados Unidos, el Ártico peligroso aunque más descongelado. También, crear nuevas rutas oceánicas y facilitar la expansión de un gran centro portuario y logístico en Panamá, en las riberas del Canal ampliado. Igualmente, enfrentar y neutralizar las acciones de aquellos que quisieran lucrar del Canal en su beneficio o de su grupo o partido, tal como ha sucedido en otros variados campos de la administración pública panameña.

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