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- 13/10/2015 02:01
¿Pecados empresariales?
El mundo empresarial no es fácil. Todos los países le presentan retos a nacionales y extranjeros que requieren muchas veces decisiones morales. EE.UU., por ejemplo, prohíbe el pagar coimas a funcionarios de EE.UU. o extranjeros por un contrato, pero son legales los contratos de ‘lobbying ' (‘cabildeo ') para tener facilitadores en negociaciones. Veamos algunas de las situaciones de ‘pecado ' para algunos que el mundo empresarial presenta.
Tomemos una empresa extranjera que quiere incursionar en el mercado panameño, sea en el sector privado o público. Lo primero que buscan que sus abogados le recomienden es alguien con ‘contactos ' que los pueda ayudar a lograr citas, conocer a las personas que puedan darles luces sobre contratos, etc. Este cabildero, normalmente, le cotiza un porcentaje del contrato que les ayude a conseguir. La empresa, en realidad, tendrá que ganarse el contrato, público o privado, en base a precio y presentación. El costo del cabildero no altera el precio con que compita para ganar el concurso, es simplemente un costo adicional a los otros de la propuesta. El cabildero, de hecho, tampoco gestiona coimas ni pagos a quienes definen el ganador, su trabajo es solo facilitar citas, reuniones y proveer posibles contratos a competir.
Eso, en Panamá, es muy común, con empresas extrajeras casi obligatorio; con empresas pequeñas nacionales, muy común. Los empresarios, ejemplos, que sienten que no tienen contacto con funcionarios altos en licitaciones que les interesa, también utilizan al cabildero. Lo entiendo, porque en Panamá, como en otros países, todos sabemos que es muy difícil que te den un contrato, si no te conocen o no hay alguien de confianza del adjudicador que le hable bien de tu empresa. No así en el Gobierno, donde, en teoría, la comisión evaluadora es quien finalmente asigna el ganador del concurso o licitación y existen elementos en las especificaciones que garantizan la experiencia de los concursantes.
Si un empresario contrata a un cabildero para ayuda en un contrato oficial, salvo que exista una coima o sobreprecio aprobado por un funcionario involucrado, no veo pecado alguno. Es un facilitador para el empresario que cree necesitar apoyo. Por eso, casos como el de Nicolás Corcione, conocido empresario y promotor. Con una hoja de vida profesional y publica ejemplar, no veo el delito. Ayudar a una empresa a presentar su propuesta y abrirle puertas es perfectamente comprensible. Cobrar por su cabildeo, también es normal. De igual forma, cuando vemos a Felipe Virzi cabildeando para Hidalgo e Hidalgo, empresa de mucha reputación en América, pero que iniciaba sus pasos en Panamá, lo entiendo. La empresa, de hecho, tampoco es verdad que recibió un adelanto y ‘no hizo nada '. Hizo todo, los diseños, los estudios ambientales, las carreteras de penetración, los campamentos y se sentó a esperar que el Gobierno de Martinelli comprara las tierras, algo que no se hizo para usar los fondos en política.
Pero hay otros ‘pecados ' en el mundo empresarial, y estos son mucho más delicados. Ejemplo, las ocasiones donde se licita en el Gobierno y ‘alguien ' del ente decisorio pide una comisión. Aunque la pide después de licitado, de forma que los costos al Estado no varíen, para el empresario es delicado y para la mayoría, inaceptable. Claro que en este tipo de situación hay muchas variantes, ejemplo, cuando le sugieren que ponga un sobreprecio, que inclusive puede ser compartido. Otra variación es cuando se le sugiere el precio a licitar garantizándole la adjudicación. La mayoría de las variantes es producto de uno o más funcionarios corruptos, pero el empresario interesado en el contrato muchas veces acepta.
Los empresarios, por serios que sean, están expuestos a todas esas tentaciones frente a su deseo de lograr contratos. Son difíciles de detectar a las unidades de control, pero no imposible. Los auditores de la Contraloría, que deben ser contratados en función de su honestidad, son los llamados a evitar estos exabruptos. En cuanto al primer caso, de cabildeo, los diputados deben legislar para establecer las reglas de esto. El porcentaje a cobrar, las limitaciones y cobertura permitida.
Lo que sí es cierto es que, mientras sigan llegando empresas extranjeras, seguirán buscando cabilderos o facilitadores. Si usan a otro contratista, como Nicolás Corcione, o un abogado o consultor, dependerá de su decisión. En EE.UU. senadores, exvicepresidentes y otros han sido y son cabilderos. Mientras tanto, la sociedad como que despertó a la realidad de los cabilderos que apoyan a inversionistas extranjeros.
ANALISTA POLÍTICO.