Un ajuar funerario de un gran señor enterrado en una tumba de más de mil años de antigüedad en El Caño, un sitio arqueológico situado en la zona central...
Demasiadas veces se acostumbra a ensalzar la vida de las personas cuando han fallecido. He tenido el cuidado de no incurrir en esa práctica. En cambio, si es necesario, puntualizo datos relevantes de su biografía sin desbordarse en alabanzas y lamentaciones exageradas.
La semana pasada falleció Lil Torres, una ex compañera con quien laboré por muchos años. Su hoja de vida profesional es una cosa, pero les aseguro, sin duda alguna de que Lil era una buena persona: un buen ser humano, valoración que compartimos los del grupo de amigos y colegas que lamentamos su partida.
“Ningún hombre [o mujer] es una isla”, escribió John Dunn y, sobre la muerte de seres humanos en el tiempo que nos toca vivir, hay que reflexionar sobre su espacio y conexión en la cadena humana. Sobre esta piedra en que transitamos por el universo, sabemos que hay muchas, miles de personas que mueren a diario entre la nebulosa del mal y sus dudas. Pero igualmente, hay cientos de millones de personas que también perecen, muchas veces en el anonimato, entre la claridad de lo bondadoso, víctimas de eventos en donde nunca tuvieron ni voz ni voto para las razones o soluciones.
Este mes se cumplen 4 años de la invasión a Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, y “el coste humano ha sido inmenso y sigue aumentando”. El diario The Guardan recientemente publicó que: “Un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington, estima que Rusia ha sufrido alrededor de 1,2 millones de bajas, incluyendo hasta 325,000 muertos, mientras que cerca de 600,000 soldados ucranianos han muerto, herido o desaparecido”. El estudio sugiere que; “el número de soldados rusos y ucranianos muertos, heridos o desaparecidos (...) podría alcanzar los dos millones esta primavera, ya que la invasión de Moscú no da señales de disminuir”.
Sobre la guerra en Gaza los medios internacionales publicaron que: “Más de 75,000 personas murieron en los primeros 16 meses de la guerra de dos años en Gaza, al menos 25,000 más que la cifra anunciada por las autoridades locales en aquel momento, según un estudio publicado el miércoles en la revista médica Lancet Global Health”.
La investigación también concluyó que “Un total de 42,200 mujeres, niños y ancianos murieron entre el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás lanzó un ataque sorpresa contra Israel que desencadenó una devastadora ofensiva israelí en Gaza, y el 5 de enero de 2025, según el estudio. Estas muertes representaron el 56% de las muertes violentas en Gaza”.
Hace unas semanas hablé sobre la tragedia en Sudán. Las cifras más recientes según la Organización de las Naciones Unidas son las siguiente: 21,2 millones de personas enfrentan hambre aguda, eso representa aproximadamente 41 % de la población. Más de 12 millones de personas se vieron obligadas a desplazarse dentro de Sudán. Aproximadamente el 70 % de los centros de salud no funcionan, lo que pone en peligro la atención. El Programa Mundial de Alimentos de la UNICEF proporciona ayuda alimentaria mensual a 4 millones de personas. El conflicto ha provocado una de las peores crisis humanitarias del mundo,
A manera de ejemplo y de diversas fuentes, se han documentado aproximadamente 595 muertes (un estimado muy conservador) de trabajadores de la salud (médicos, enfermeras, personal médico).
El Comité para la Protección de los Periodistas, la Federación Internacional de Periodistas y la Oficina de Medios del Gobierno de Gaza informaron de la muerte de entre 180 y 217 periodistas asesinados hasta julio/agosto de 2025. La ONU contabiliza aproximadamente entre 247 y 274 periodistas reportados como muertos en Gaza desde octubre de 2023.
“En Ucrania también han muerto trabajadores de medios y los de la Salud pero datos más puntuales hablan del fallecimiento de trabajadores culturales y artistas según The Gaza medianews que informó en 2025 que : “Desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia el 24 de febrero de 2022, la guerra ha cobrado la vida de 204 artistas y 107 periodistas y profesionales de los medios, tanto ucranianos como extranjeros...” , (...) “Estas cifras no solo representan la magnitud de las pérdidas humanas, sino que también sirven como un doloroso recordatorio de la devastación cultural causada por la guerra”.
Muchas personas no atienden estos temas de pérdidas humanas en conflictos como los mocionados, pero cuando el noticiero informa sobre muertos y heridos en alguna parte del mundo, siempre es importante reflexionar sobre la calidad de seres humanos que hemos perdido en ese titular de noticias. Si: cuenticos, educadores, académicos, médicos, escritores, periodista, etc., pero no solo por sus títulos y sus aportes en diferentes áreas del saber. Hay un valor superior, la de ser un humano consciente y comprometido con el bienestar de la especie.