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- 30/11/2008 01:00
¿Habrá unidad en el PRD?
En medio de los días aciagos que durante esta semana han vivido los compatriotas de las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí, la candidata a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario Democrático (PRD), Balbina Herrera, anunció que su compañero de fórmula para las elecciones del 3 de mayo de 2009 será su copartidario Juan Carlos Navarro.
Considero que la decisión de Balbina Herrera fue audaz. El objetivo final de la estrategia de su campaña tiene que ser ganar las elecciones y para ello requiere casi la unidad absoluta del PRD entorno a su candidatura.
Es evidente que esto debe ayudarle a resolver buena parte de este cometido, toda vez que en virtud de los estrechos resultados en las primarias a la candidata le estaba costando tiempo y esfuerzo valioso para recomponer en lugar de captar votos a lo externo del partido.
Luego de haber ganado y mientras trataba de recomponer, la oposición le circuló la especie que tenía y tiene que ver con su pasado y presente vinculado a la denominada tendencia del Partido Revolucionario Democrático y por extensión sus nexos con el denominado chavismo y sus ramificaciones latinoamericanas.
En virtud de ello, esgrimió el perfil del candidato a vicepresidente deseado “joven, profesional, exitoso” y a partir de ese momento comenzaron a ser mencionados nombres de ilustres desconocidos de la política, pero con fuertes vínculos al capital panameño. Eso le ayudaba a desteñir el tinte rojo frente a la clase media profesional, así como al sector empresarial.
Sin embargo, y mientras la campaña no despegaba en la unificación del partido y en la definición de la fórmula, en noviembre Juan Carlos Navarro fustiga muy duro al presidente de la República y secretario general del PRD, Martín Torrijos, haciéndolo, incluso, responsable de la posible derrota electoral de Herrera en mayo de 2009 y, como quien no quiere la cosa, advierte a la candidata que esperaría hasta el 1 de diciembre para que defina si quiere que él (Navarro) sea su vicepresidente.
Confieso que cuando escuché estas declaraciones pensé que la estrategia de Navarro de ponerle plazo perentorio a Balbina Herrera para que definiera era buscando que justamente le dijera que no y así usar esta negativa como la mejor excusa para desde ahora ir montando su escenario hacia mayo de 2014, lo cual me parecía legítimo y políticamente válido, si ese era el objetivo.
Cuando Balbina Herrera, como quien no quiere la cosa, anuncia que Juan Carlos Navarro le acompañará en la fórmula percibí una imposición y al mismo tiempo un proceso de análisis fino y pragmático de la estrategia de campaña, porque con la medida, tal vez, podría poner en aprietos a los candidatos de la oposición, si al final no se ponen de acuerdo en articular una alianza.
Pero lo que más me ha sorprendido es ver cómo Juan Carlos Navarro prácticamente entierra su futuro político.
Si ganan las elecciones el 3 de mayo de 2009, Navarro ejercerá como vicepresidente de la República, por lo que si aspira para el 2014 será el candidato oficialista, con el lastre que ello conlleva.
Si pierden, bases y dirigentes del partido lo harán corresponsable del resultado y en virtud de ello quedará descalificado, por más que argumente que no tuvo participación en la estrategia de campaña y de paso lo harán responsable de que la tal unidad del Partido Revolucionario Democrático nunca se dio.
-El autor es analista político.ecabrera@wpanama.com