• 11/11/2014 01:01

¿Dónde quedó la oposición?

El CEN no puede tirarse a una oposición abierta, si tiene un pacto de gobernabilidad que nadie, nadie, del partido sabe qué implica

No tengo dudas de que el político panameño no tiene vocación de opositor. Lo último que estamos presenciando es el vivo retrato de la política nacional. Para comenzar, los partidos menores simplemente han desaparecido de la fauna (Molirena, Popular), y los tres mayores, cada cual en su estilo, están empujando para poder ser Gobierno, aunque sea Gobierno ‘prestado’. Gobierno evidentemente es el panameñismo, pero sus figuras, las que no fueron nombradas, se sienten desplazadas por miembros del PRD y CD interesados en ayudar a ‘la gobernabilidad’.

El PRD es el más interesante. Los diputados se sienten cómodos con su rol de cogobernar con la bancada panameñista, el CEN no puede tirarse a una oposición abierta, si tiene un pacto de gobernabilidad que nadie, nadie, del partido sabe qué implica. Sí, que se aprobarán leyes que beneficien al pueblo; pero, ¿y qué hay para el partido?; o en su defecto, ¿para la bancada? Nadie lo sabe. Cada vez que tratas de averiguar te dicen que ‘no les han cumplido’, pero seguimos como partido allí. Para la opinión pública, el PRD está ‘aliado’ al panameñismo y simplifican la actualidad como dos bloques, PRD/Panameñista vs CD/Molirena. En medio de esa realidad aparente, la discusión y diferencias por el nombramiento del contralor general de la República. Que, por cierto, pocos entienden. Si me preguntan a mí, entre Bernabé Pérez y Federico Humbert creo que al presidente le iría mejor con Bernabé. Humbert proyecta ser menos flexible y más estricto, algo que quizá muchos aplaudan, pero que se le hace obstáculo al Ejecutivo.

Por su parte el CD está en su laberinto. El partido en estos momentos se divide en tres. Por un lado, Ricardo Martinelli y quienes lo acompañaron en el Gobierno, la mayoría de los cuales espera investigaciones y denuncias; por otro, la gran masa CD que no participó de la ‘fiesta’; y luego, los diputados, que, aunque participaron de la gran fiesta económica, tienen a su favor que tienen cómplices en las bancadas Panameñista y PRD. Al final, el CD tiene ahora un problema entre los que son acusados y los que sienten que ellos están impolutos. A corto plazo, los impolutos pretenden que los ‘manchados’ les den paso en la dirección del partido, mientras que muchos ‘manchados’ pretenden actuar como si no lo estuvieran.

Lo que pasa es que muchos políticos no saben jugar con los tiempos. Después del Gobierno de Martín Torrijos el tema del CEMIS pudo hundir a muchos, pero curiosamente se encontró a un chivo expiatorio, Tito Afú, que de hecho fue quien lo denunció, y el tiempo exoneró al resto. Casi todos los expresidentes han sabido jugar con el tiempo, a excepción de Martinelli, quien pretende mantener su presencia y fuerza habiendo ya salido del poder. Pretender liderar la oposición, algo que puede hacer el CD, pero no él, es un error. Martinelli es blanco de los principales ataques contra el Gobierno anterior, que él lideró. Lo lógico es que deje que el relevo por parte de figuras no comprometidas con su Gobierno manejen al partido y lideren la oposición.

Pero es casi imposible pedirle a un político que se aparte, aunque sea temporalmente. Creo que el único deporte que los políticos panameños no podrían practicar es la carrera de relevo, jamás cederían el bastón de carrera. Hoy, cuando mencionamos a posibles aspirantes a la Presidencia, inmediatamente surgen los nombres de Ernesto Pérez Balladares, Martín Torrijos, Mireya Moscoso, Ricardo Martinelli (si logra el cambio constitucional), ¿dónde están los relevos generacionales?

Sin embargo, ninguno de ellos en estos momentos parece interesado en ser oposición. ‘Muy temprano’, dicen unos; ‘Varela no es tan malo’, dicen otros. Pero mientras tanto, las bases de los partidos son las únicas que siguen claras en oposición. Pero ya en los programas de radio las bases, ejemplo en Plus, golpean la dirección del CD, mientras en programas del PRD golpean al CEN y de paso a la bancada cuyo arreglo de gobernabilidad nadie entiende. Lo grave, que muchos no han detectado, es que en su afán de limpiar el camino para poder ascender, las bases de ambos partidos quieren investigaciones del pasado, no solo del Gobierno Martinelli, sino los perredés, pidiendo del Gobierno de Torrijos. No es tanto su ‘convicción’ de acabar la corrupción, sino el lograr eliminar figuras que se rehúsan a retirarse y dejarle el paso a los nuevos.

Interesante lo que viene en los próximos meses, ahora entiendo por qué la Revolución francesa, al paso del tiempo, mató también a los revolucionarios.

*INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.

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