Para Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), “una de las mayores restricciones que hoy hay para cumplir los acuerdos...
- 01/04/2012 03:00
Embajadores de Carrera, quimera o realidad
‘ Consideran algunos como dinero perdido el que se emplea en mantener legaciones y consulados y ello entraña un grave error. Lo que el país gasta en el servicio diplomático y consular es una bicoca, en comparación con lo que cuestan otros servicios públicos. Ahora bien, al servicio diplomático debe llevarse como secretarios de las legaciones a jóvenes licenciados y doctores en derecho’, así reflexionaba Guillermo Andreve en 1924.
Mientras el canciller Juan Demóstenes Arosemena en 1929 sentenciaba: ‘Este servicio debiera ser de carrera, como lo es en la mayor parte de los países sólidamente organizados. Los diplomáticos no se improvisan, sino se forman’. Este clamor del siglo pasado, cobra hoy vigencia ante la urgencia de dotar al país de un eficiente servicio de carrera diplomática.
En efecto, la institucionalización de la Cancillería panameña ha sido una tarea incomprendida desde los inicios de la República, dado que la clase política consideraba que los cargos diplomáticos eran cuotas políticas para los contribuyentes de campañas electorales o bien para asalariar a familiares en cargos diplomáticos y consulares como estudiantes a costa del erario público en el extranjero. Después de más de cien años pocos progresos podemos esgrimir en las aspiraciones de modernizar el servicio exterior.
Sin embargo, resulta imperioso destacar tres hechos excepcionales en la historia diplomática del país de los últimos 55 años. En 1957 se instituye la Carrera Diplomática y Consular, inspirada en la visión de Ernesto Castillero Pimentel y Aquilino Boyd. En el 2008, tras casi cuarenta años en el servicio exterior, los ministros consejeros con mayor antigüedad: Dionisio Johnson Ortega, Delia Chevalier de Villamonte, Cristóbal Sarmiento Calderón, Lawrence Chewning Fábrega y Jorge Constantino González son ascendidos a embajadores de carrera diplomática y consular, mediante Resolución No. 12 de 13 de octubre de 2008, conforme al escalafón diplomático contemplado en la Ley 28, de 7 de julio de 1999 y el Decreto Ejecutivo 135, de 27 de julio de 1999. En marzo del 2012, el Gobierno Nacional adopta una decisión, sin precedentes, la designación en Jamaica de Jorge Constantino, primer embajador de carrera diplomática en 109 años de República.
El acierto de esta designación no puede pasar inadvertido, sobre todo, cuando criterios aferrados al pasado, enfrentados al progreso de la nación, se resisten a una modernización del servicio exterior que proyecte la dimensión de los cambios que está experimentando la modernización del Estado panameño. Aunque tardía, resulta oportuna la designación del embajador Constantino, porque se renueva la confianza y esperanza en el futuro de jóvenes diplomáticos, reafirmando la visión de: Guillermo Andreve, Juan Demóstenes Arosemena, Octavio Fábrega, Aquilino Boyd y Ernesto Castillero Pimentel.
Los diplomáticos de carrera sometidos a privaciones, desarraigados del suelo patrio realizan modestas representaciones ante los elevados costos de vida y laboran bajo la tensión permanente de estar sometidos al vaivén de la política criolla. Actualmente, el cuerpo diplomático de carrera lo integran 52 profesionales y, de todos ellos, tan sólo 5 son embajadores de carrera. El fortalecimiento institucional del servicio exterior reclama la urgente profesionalización, la que resulta fundamental para el desarrollo de relaciones con la comunidad internacional, un instrumento estratégico en la agenda de política exterior, por su gran trascendencia en la construcción de un Estado nacional moderno, próspero y democrático a tono con los cambios que se están gestando en la diplomacia mundial.
ABOGADO-ANALISTA INTERNACIONAL.