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- 11/04/2011 02:00
Reforma electoral, como si el elector importara
Si seguimos como vamos, que por supuesto no está bien, para las elecciones del 2049 los magistrados del Tribunal Electoral tendrán que incluir en la lista de materiales generales una carretilla de construcción para permitirle a los jurados de mesa, representantes de partidos políticos y demás seres terrenales involucrados en las seudofiestas electoreras, llevar hasta las corporaciones electorales el mega mamotreto llamado Código Electoral de la República de Panamá.
Desconozco si se trata de una maratón de reformas o la búsqueda de alguna marca Guinness, porque cada vez que transcurre una elección, inmediatamente los magistrados convocan la conformación de la comisión de reformas al Código. O los magistrados y comisionados padecen de estitiquez mental, o los ajustes no son más que maquillajes cosméticos dosificados y traídos de los cabellos, con el propósito de desviar la atención de otros tantos asuntos de mayor primacía.
¿Qué grandes beneficios obtendrá el elector, es decir, el pueblo común y mortal de las actuales reformas desechables? O, ¿realmente importa el elector para hacer tantas reformas? Yo mismo me contesto y digo, para ambos casos, tajantemente ninguno y nunca.
De los 97 artículos contenidos en la actual reforma, creo la cuarta o quinta en la presente era democrática, ninguno tiene una motivación intrínsecamente dirigida a beneficiar a los electores del país; antes por el contrario, para estas épocas los magistrados se visten de maestresalas profesionales y tienden la mesa para que los políticos de siempre se banqueteen a costilla de incautos electores que en su gran mayoría, por no entender cómo su voto se puede partir en mil pedazos, jamás se enteran de a quién eligen en una mesa de votación, menos para las futuras elecciones, cuando a fuerza de insistencia introduzcan, al buen estilo de las principales procesadoras del sacrificio de las gallinas, el oprobioso voto electrónico.
Nueve modificaciones posee el Proyecto de Ley No. 292 llevado el 26 de enero de 2011 a la consideración de los llamados ‘Padres de la Patria’, precisamente los únicos beneficiarios de las reformas, de acuerdo con la presentación de los honorables magistrados. Estos nueve maquillajes se resumen de la siguiente manera: 1. Reducción de adherentes para formar partidos políticos; 2. Reducción del porcentaje para la subsistencia de un partido político; 3. Facilidades para la libre postulación; 4. Aumento al financiamiento público para candidatos independientes; 5. Capacitación para las mujeres; 6. Encuestas; 7. Fórmula de representación proporcional en circuitos plurinominales; 8. Exclusión oficiosa del Padrón Electoral y; 9. Fueros penal y laboral electoral.
Aunque es fácil deducir la inspiración de las actuales reformas y a quién se quiere favorecer, prometemos para los próximos días un análisis de cada uno de los puntos innovadores del ensayo.
En escrito titulado ‘Al oído de los reformadores electorales’, el cual apareció publicado en un diario de circulación nacional el martes 9 de marzo de 2010, hice una serie de recomendaciones a los Honorables Magistrados Electorales; sin embargo, éstas fueron a parar al cesto de la basura, precisamente porque para mí sí importa el elector común y corriente.
Concluyo este escrito, con cuatro lastimosas conclusiones:
1. Quienes emulamos a Jonás, conocemos bastante bien qué cosas calman los jugos gástricos y el apetito voraz de la enorme ballena electoral.
2. En la presentación del Proyecto de Reformas ante la Asamblea, solo le faltó al Honorable Magistrado Solís imitar a su colega, aquél que llegó al meollo del asunto con la célebre frase ‘Sí se pudo’, en esta ocasión diciendo: ‘Honorables Diputados: Vamos bien, por favor, pasen a la mesa a degustar las ricas viandas que le hemos preparado y servido’. Por supuesto que favor con favor se paga, después los diputados le devolverán el mandado con una que otra ratificación, para que los magistrados sigan demostrando sus competencias culinarias cuando aderecen cada cinco años el megamamotreto. O como cuando uno de ellos evacuó sobre el Decreto Ejecutivo No. 246 de 15 de diciembre de 2004, eso sí arrancando primero la hoja que contenía el Artículo 44 del Capítulo VI, para luego limpiarse con ella. Jamás fue investigado y como dicen los abogados ‘A confesión de parte, relevo de pruebas’.
3. Los diputados irán a la mesa cada uno con sus particulares aderezos para mejorar la sazón de las viandas, por si las oscuras dudas, le falta algún complemento.
4. El elector irá a las urnas como cordero al matadero, a meter pasión para que otro se robe el montón.
*PROFESOR DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.