Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 23/02/2011 01:00
Concentración de riqueza y desequilibrio económico
N uestro país, considerado por organismos financieros internacionales y nacionales como una de las economías más estables y de mayor crecimiento de América Latina, continúa su escala ascendente de crecimiento económico, proyección que según expertos se prolongará por lo menos cinco años más.
Si bien los índices crecimiento son alentadores, la realidad es que los beneficios de este incremento siguen condensados en un minúsculo grupo de inversionistas, empresarios y políticos; mientras que aproximadamente el 80 % de la población percibe poco o ningún beneficio.
Esta situación histórica de concentración de la riqueza, es parte de la problemática que ha generado ese patrón migratorio del interior del país a las provincias de Panamá y Colón. Motivo por el cual estos centros aglutinan aproximadamente el 58.2% de la población total del país, quienes atraídos por la dinámica de la actividad económica, buscan nuevas oportunidades de empleo y acceso a servicios públicos que le provean mejor calidad de vida.
La realidad es que al replicarse infinidad de veces, la búsqueda de solución a dificultades personales y familiares, se convierte en un problema colectivo. Tal es el caso del alza en los precios de los productos de la canasta básica de alimentos, electricidad, transporte, vivienda, además de otros bienes y servicios, que producto de la especulación en el mercado nacional, estrangula el ya desmejorado bolsillo del consumidor.
Un entorno de desequilibrio económico, donde unos tienen en exceso y otros nada, se traduce en resultados negativos para la sociedad, como la desintegración familiar, prostitución, inseguridad pública y delincuencia, entre otros.
Esto, unido a la existencia de una cultura politiquera, tremendamente arraigada a los colectivos políticos, donde prevalecen los mezquinos intereses personales y partidistas, de quienes han ostentado el poder o pretenden llegar a él, pone en riesgo la consolidación de una democracia efectiva y solidaria, de cara a los intereses del pueblo.
Tal es el caso, de las recién celebradas convenciones de partidos como el PRD y el Panameñista, donde se pudieron percibir clanes existentes.
Al parecer, en la recién pasada convención del PRD, se percataron de que divididos repetirán la misma historia de derrota de los pasados comicios electorales de 2009.
La del Panameñismo también marcaba división entre el grupo que encabeza el actual vicepresidente de la República Juan Carlos Varela y José Antonio Domínguez, miembro principal del Movimiento Por un Verdadero Panameñismo.
Esta situación cada vez se generaliza más. Los principios y valores que sustentan la democracia panameña pareciera que están allí, pero casi nadie los practica; quien lo hace pierde oportunidades para lograr prebendas, una vez su colectivo llegue al poder o haga alianzas estratégicas.
Panamá es un país pequeño en extensión territorial, pero inmenso en riquezas naturales y con una codiciada posición geográfica, que bien administrado puede generar extraordinarios usufructos para beneficio ciudadano y de toda la colectividad. Solo requerimos de un gobierno con gente honesta, con sentido de responsabilidad social, credibilidad y con visión de futuro.
*ECONOMISTA Y EDUCADORA.