• 24/08/2009 02:00

Exorcismo a los “diablos rojos”

Si el presidente Ricardo Martinelli logra expulsar a los espíritus malignos posesionados del transporte público, aunque fuese el único l...

Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.

Agrega La Estrella en Google ↗️

Si el presidente Ricardo Martinelli logra expulsar a los espíritus malignos posesionados del transporte público, aunque fuese el único logro de su gobierno, serán recordados, él y su gestión, como de las mejores de nuestra historia.

El epíteto de “Diablos Rojos” con el cual la prensa popular identifica todo el embrollo del transporte público, sugiere soluciones radicales que liberen al sistema de los demonios de la corrupción, el egoísmo y la irresponsabilidad que asemejan el transporte a un negocio infame. Ante el estupor de los ciudadanos, los medios nos presentan, con frecuencia inaceptable, accidentes mortales causados por actos de irresponsabilidad de conductores, de empresarios, o de las autoridades, cuyas reiteradas faltas y abusos ningún gobierno ha podido penalizar y corregir. Siempre se han denunciado vehículos defectuosos en servicio, conductores sin idoneidad, infractores frecuentes de la Ley, situaciones éstas que se ignoran y frente a las cuales nadie, al parecer, hace nada.

Se pregunta uno si los dueños —los verdaderos dueños— de este oscuro negocio se saldrán una vez más con las suyas. El “sistema” de transporte público que padecemos los usuarios nos llega desde los tiempos de la dictadura. Desde entonces ha venido de mal en peor. La “democracia” (del presidente Guillermo Endara para acá) no lo mejoró; tampoco los “movimientos populares” se ocuparon nunca del tema. Pero la vida tiene sus sorpresas; una de éstas, y contra toda lógica revolucionaria, nos presenta a un gobierno acusado de “derecha” , dispuesto a darle al pueblo un transporte seguro y económico, basado en el sentido común, no en ideologías; en donde la izquierda es en donde se sienta el chófer, y la derecha, la puerta de entrada de los pasajeros.

Es una tarea inmensa y costosa; pero, quizá, lo más difícil será romper las estructuras (término revolucionario) del sistema, con “pavos” y todo. Podemos esperar que la mayoría de los empresarios y trabajadores del transporte apoyen los cambios necesarios, porque acabar con la negligencia y la corrupción, es del Bien Común. ¿Se ha pensado que con el futuro “metro” prometido los buses ya no serán solo para el madrugador pueblo trabajador y los estudiantes? Como en las ciudades con transporte público eficiente, los buses se convierten en vehículos de turismo, de viajes de placer y diligencias programadas. Y habrá necesidad de más vehículos, pero en manos de empresarios responsables. Seguramente que el nuevo sistema de transporte será una realidad, porque, al parecer, hay voluntad de hacerlo realidad y el pueblo lo espera.

El exorcismo es un término de derecha, aplicable al transporte para realizar cambios revolucionarios; con perdón de los ideólogos de izquierda.

*Comunicador social.miguelespinop@hotmail.com

Lo Nuevo