El Gobierno interino de Nepal ha comenzado a reanudar servicios esenciales este lunes, en un intento de recuperar la normalidad
- 17/03/2010 01:00
El silencio de los trabajadores
Los sindicatos panameños han incidido en la gestión gubernamental y empresarial en lo referente a la tutela de los derechos laborales. Las grandes huelgas del 59 por ejemplo, trajeron como consecuencia el establecimiento del salario mínimo. De igual forma el ejercicio de la negociación colectiva ha permitido que muchos trabajadores del sector privado disfruten de mejores condiciones salariales y de trabajo.
En el sector público, a partir de la organización de los docentes en la década del 40, se obtuvieron conquistas irreversibles hasta llegar al reconocimiento de un salario mínimo, conquistado por Fenasep a partir de 2006.
Las políticas neoliberales sin embargo, han promovido el individualismo acérrimo entre los trabajadores; les impuso códigos de conducta consumista, desprovistos de toda solidaridad de clase que se evidencia cuando algunas de las conquistas obtenidas por el movimiento organizado de los trabajadores de antaño, son cuestionadas, amenazadas y hasta doblegadas por las autoridades y algunos empleadores.
Así por ejemplo, la práctica de los administradores de justicia laboral de no ordenar el arresto de empleadores que desacatan órdenes judiciales, a pesar de que dicha medida existe en el Código de Trabajo para proteger los derechos de los trabajadores, al igual que la producción gubernamental de normas y medidas que atentan contra instituciones laborales individuales y colectivas como el retroceso de la estabilidad laboral en el sector público, los intentos de intervención gubernamental en los asuntos internos de los sindicatos, etc., son relativamente avaladas por un silencio temeroso y egoísta que no entiende el tamaño de la agresión y que crea condiciones para afectar posteriormente otros derechos.
Este silencio viene condicionado por un esquema mental de individualismo absoluto, de acuerdo al cual cada quien debe velar por sus intereses y dejar a los gobernantes que promuevan cambios, “ siempre que no me afecte a mí ”. Con esa lógica se adormece la conciencia y al tratar de reaccionar suele ser muy tarde para retrotraer los avances de los enemigos de los derechos laborales.
Con una fuerza organizada de 350 sindicatos que representan aproximadamente 77,000 trabajadores del sector público y privado, el movimiento sindical panameño no cuenta con la reacción de esos miles de trabajadores frente a las actuales embestidas contra sus derechos como el intento gubernamental de inmiscuirse en los sindicatos determinando quién puede o no ser dirigente y eliminándole o disminuyéndoles subsidios; impidiendo la organización de nuevos sindicatos; eliminando de un plumazo la estabilidad de los servidores públicos, etc., porque el temor y la apatía inducida por una concepción de que la autoridad lo es todo y los trabajadores no pueden o no deben hacer nada, excepto salvarse cada quien por su cuenta, atenta contra la historia y los aportes de los trabajadores al bienestar de la Nación y de su propia condición socioeconómica.
*Docente universitario.ayalaabogado@hotmail.com