Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 22/04/2011 02:00
SOS. para la Tierra
Hoy, 22 de abril, Día Internacional de la Tierra, es una buena oportunidad para reflexionar y preguntarse qué estamos haciendo para reducir los impactos del cambio climático; un fenómeno, que según los científicos, causará grandes desastres que afectarán de forma directa la vida de los seres humanos.
Es probable que algunos hayan implementando medidas como reducción energética y uso de electrodomésticos eficientes, pero, la gran mayoría de los panameños ni siquiera está consciente de qué se celebra en esta fecha.
Tal vez piensen que se trata del Viernes Santo, no estarán equivocados. Pero, no podemos olvidar que en los años 70 para esta misma se gestó un movimiento social para concienciar a las personas sobre la importancia de cuidar el planeta para el bienestar de los que lo habitamos. Estoy segura de que no muchos conocen esta historia, sin embargo, no se las voy a contar. Lo que quiero con esto es intrigarlos para motivarlos a encontrarla.
Lo que me interesa transmitirles en esta ocasión es que la Tierra se está destruyendo por las malas acciones humanas. ¿Qué hacer para que la población pueda entender la importancia de cuidar y usar adecuadamente los recursos que ella nos ofrece? Educar es la palabra clave para salvar a las futuras generaciones de una crisis global de alimentos, de desastres y hasta de guerras por el uso del agua.
Si logramos que los niños y los adultos asuman con responsabilidad y amor el cuidado de la biodiversidad, del agua, de los mares, de los ríos y que se asuma una forma de reducir los desechos; entonces el futuro de la población mundial podría ser diferente al que pronostican los científicos.
La desaparición, muerte y destrucción de la prodigiosa naturaleza que nos otorgó el divino Dios para sobrevivir en este mundo llevaría a la Humanidad al colapso de su especie, han dicho en retiradas ocasiones los especialista. ¡Reflexiona lector! No creas que estoy echando un cuento aterrador o, mejor dicho, metemiedo, como dice mi jefe. Se trata de una verdad que puedes visualizar a través de desastres muy recientes, como el terremoto que se registro en Japón en el mes de marzo. Esto no es simple casualidad. Es sólo una probadita de lo que podría experimentar constantemente el ser humano en los postreros días a causa del cambio climático. Aunque, los geólogos me han advertido que los terremotos son movimientos comunes y corrientes. Para mí no es más que el anuncio del apocalipsis de la raza humana.
Ojalá todavía haya oportunidad para que los panameños aprendan a amar la Tierra que el Señor de los Cielos nos regaló, por el sólo hecho de que Él la otorgó para reproducirla y multiplicarla, no para destruirla. Esto también es una forma de demostrar nuestro amor hacia Dios. Yo aprendí a hacerlo y mis dos hijos más pequeños también lo han hecho a través del conocimiento y la educación que les he transmitido. Soy consciente de que aún hay mucho por hacer en ellos. Pero estamos trabajando. De hecho uno de ellos quiere estudiar Biología Marina y el otro cuando va a la playa recoge todos los desechos para evitar que estos lleguen al mar y acaben con la vida de los animales. La mayor no tiene mucha conciencia ambiental y cada vez que le habló del tema dice ‘Tú y tu contaminación’. Pero me siento satisfecha de saber que estoy transmitiendo lo que he aprendido.
Tú, como padre, tienes la responsabilidad de enseñarle a tu hijo a cuidar la Tierra. El gobierno de Panamá tiene que hacerlo a través de la educación en las escuelas y de proyectos en favor de la conservación del planeta. No piensen que porque hasta hemos sido un país bendecido con una prodigiosa naturaleza que nos ha permitido tener un Canal que es el motor de la economía, que nos ha dado suficientes recursos marinos para alimentar a nuestra gente y, además, gozar de amplios y encantadores bosques que nos ofrecen múltiples servicios ambientales, no vamos a sufrir las consecuencias de un cambio global.
La prueba más evidente de lo que digo es la Comarca Kuna Yala, donde los niveles del agua del mar han aumentado y obligando a comunidades indígenas a desplazarse a otros sitios.
Hoy, es día de reflexión religiosa y social. La primera, porque recordamos el sacrificio de Jesucristo para salvarnos del infierno. La segunda, porque la Tierra se está destruyendo en manos de los hombres. No permitamos que se pierda lo que Dios nos ha regalado. Él te pedirá cuentas por lo que has hecho.
Empieza por los pequeños de la casa y cuando ellos crezcan la transmitirán a sus generaciones, lo que producirá grandes cambios en la sociedad panameña. Dios te Bendiga ricamente.
*EDITORA DE LA SECCIÓN PLANETA.