• 01/11/2026 00:00

Una renovada estrategia de Marruecos hacia América Latina y el Caribe

Uno de los grandes retos de Zahra El Mansouri, la nueva primera ministra del Reino de Marruecos, será la renovación de la política exterior marroquí principalmente en lo que tiene que ver con América Latina y el Caribe.

El Mansouri, del centrista partido Autenticidad y Modernidad, obtuvo la mayoría de los escaños en las elecciones parlamentarias del 23 de septiembre pasado y se convirtió en la primera mujer en liderar un gobierno en Marruecos. En su agenda deberá poner en acción una renovada estrategia por parte de Rabat para relanzar las relaciones con Latinoamérica.

Tiene como antecedente el hecho de que cinco años después de asumir el trono, el rey de Marruecos, Mohamed VI, emprendió una histórica gira en América Latina que lo llevó entre noviembre y diciembre del 2004 a México, Brasil, Perú, Chile y Argentina.

Ese periplo real dio un nuevo impulso a las relaciones de Marruecos con este continente y constituyó un hito en los vínculos de Rabat con esta región, inaugurando así una nueva etapa sin precedentes en dichas relaciones.

El objetivo principal de la gira del monarca fue estrechar los lazos políticos, impulsar la cooperación económica y comercial, y diversificar las alianzas estratégicas de Marruecos con las principales naciones de esta región.

Han pasado casi dos décadas y es vital el relanzamiento de las relaciones marroquíes-latinoamericanas.

En su discurso a la nación el pasado 30 de julio, con motivo del 27 aniversario de su asunción al trono, el rey Mohamed VI hizo un llamado “a mirar hacia el futuro con una determinación fuerte y un espíritu positivo” ante un entorno global “marcado por una multitud de cambios”.

Eso obliga a Marruecos, en sus palabras, a buscar “nuevas asociaciones orientadas hacia el futuro” con “iniciativas de cooperación prometedoras, en relación con las grandes cuestiones bilaterales e internacionales”, lo que permitirá continuar con los principales proyectos de interés estratégico para la nación.

El nuevo escenario geopolítico y los cambios que experimenta en la actualidad América Latina y el Caribe también demanda una renovación en la política exterior marroquí hacia la región y ampliar los horizontes.

En las últimas tres décadas, el ministro del Exterior marroquí, Nasser Bourita, ha sido quien más años se ha mantenido en el puesto. Fue nombrado en el 2017 y tiene nueve años al frente de la diplomacia de Rabat. El tiempo apremia para que un nuevo canciller sea el articulador de un replanteamiento a fin de renovar la presencia de Marruecos en Latinoamérica y el Caribe ante las nuevas realidades de esta región.

Solo basta hacer un recorrido por las delegaciones marroquíes para observar que reflejan una inamovilidad de los embajadores en la región. Hay embajadores como Nabil Adghoghi, en Brasil, y Kenza El Ghali, en Chile, que tienen 10 años en el puesto. Le siguen, con nueve años en el cargo, Badreddine Abdelmoumni, en Paraguay, Farida Loudaya, en Colombia, y Tarik Louajri, como embajador en Guatemala.

El embajador de Marruecos en Argentina, Fares Yassir, junto con Amin Chaoudri en Perú, y Abdelfattah Lebbor, en México, tienen siete años en el puesto.

Le siguen Bouchra Boudchiche en Panamá, con cinco años en el cargo, Hichame Dahane en República Dominicana con cuatro años en el puesto, al igual que Hicham El Aloui en Cuba y el encargado de negocios en El Salvador, Brahim Baddi.

Actualmente el intercambio comercial de Marruecos con la región no supera los $500 millones anuales, centrados en productos de fosfatos, fertilizantes naturales, químicos y repuestos de automóviles, cuando el potencial comercial podría alcanzar los $1,500 millones por año. Actualmente el intercambio comercial con la región no supera el 3.4% del total de las exportaciones marroquíes.

La concentración geográfica y de productos limitan la integración económica entre Marruecos y América Latina y el Caribe que se afecta, además, por factores como los altos costos logísticos del transporte, la escasa promoción de los productos marroquíes y el desconocimiento del mercado latinoamericano.

Marruecos suscribió un acuerdo comercial en el 2004 con el Mercosur, que entró en vigor en el 2010. En el aspecto político, también es miembro observador, entre otros, del Parlamento Latinoamericano y Caribeño, de la Organización de Estados Americanos y la Comunidad Andina de Naciones.

Sin embargo, esos mecanismos no son suficientes sin el aumento de la presencia comercial de Marruecos, la programación de misiones de promoción y visitas a las naciones claves de la región. Es vital crear una mayor demanda de esos países para atraer inversiones en el sector logístico y ampliar de manera significativa sus vínculos comerciales con socios latinoamericanos y caribeños.

En el aspecto político, la propuesta de autonomía marroquí para sus provincias del sur en el Sahara ha ganado espacio y es respaldada en forma unánime por los gobiernos democráticos del continente.

Actualmente debe ser prioridad para Marruecos, y el nuevo gobierno de la primera ministra El Mansouri, renovar a los responsables de las embajadas de la región, para ampliar y reforzar su presencia política y económica.

Latinoamérica y el Caribe deben ser el centro de su estrategia internacional, no solo por motivos políticos y diplomáticos, sino también como eje para potenciar inversiones y multiplicar sus intercambios comerciales con el fin de consolidar el papel de Marruecos como socio estratégico en ambos continentes.

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