• 12/02/2026 00:00

...Y qué fue de los asentamientos campesinos (II)

Deseo iniciar el principio de esta nota, con el final de dos párrafos del primer artículo anteriormente escrito: “Cabe un segundo tiempo del juego o asalto de la pelea, un análisis más exhaustivo y riguroso, cuando lo permita la oportunidad y darle un aliento necesario de resistencia a la historia sobre este valioso asunto”.

“Lo importante es estar en la historia o con la historia, pero nunca ir contra la historia. Es la praxis o la dialéctica. La mayéutica de Sócrates. (...Y qué fue de los asentamientos campesinos, Estrella de Panamá, 29 enero, 2026). Vamos entonces con el segundo acto del drama.

Es importante indicar, en esta apretada síntesis, para efectos históricos, en 1962 fue formulada la Ley No 37 que aprobó el Código Agrario (Ley de Reforma Agraria de la República de Panamá). Dicha ley que nació en un periodo donde existían sectores retrogradas o regímenes oligárquicos en nuestra república -y la historia lo ha demostrado-, su espíritu y concepción no necesariamente respondían a las necesidades e intereses de los campesinos pauperizados y sin tierra. Entró en vigor el 1º de marzo de 1963. No existieron muchos avances posteriores a estos años.

Luego del golpe militar de 1968, que todavía falta un veredicto y en los anales de los sucesos hay mucha tela por cortar, sobre este periodo. Existió un replanteamiento, redefinición o reenfoque sobre la cuestión agraria, el campesino, agricultor y que influyo en la organización de los campesinos sin tierra de este país.

En una primera etapa se proyectó en 1969 la idea de establecer los asentamientos con un carácter transitorio o provisional, de 3 a 5 años de duración, con organización, estructura organizativa, capacitación, otorgamiento de crédito a bajos intereses, dotación de equipo agrícola, instalación de escuelas, centros de salud. Todo en forma colectiva para la explotación agrícola y posterior a esta fase, estarían en capacidad de adquirir la tierra en propiedad, con la posibilidad de distribuirla de manera de parcela individual (al principio agrupadas).

Es necesario ampliar estos aspectos con mayor detenimiento, pero el espacio no nos brinda la oportunidad de ofrecer más información sobre sus objetivos, funcionamiento, reglamento interno, órganos de administración, derechos y deberes de los miembros. Existen memorias de congresos constitutivos, actas de reuniones, algunas fotografías, reuniones y giras interminables. Hay que agruparlos, clasificarlos o desclasificarlos.

Según Tuñón, en su obra señalada, la definición de asentamiento campesino, expuesta en el artículo precedente y ahora con mayor amplitud (pág. 21) El decreto de Gabinete No 50 del 24 de febrero de 1972 creo la figura jurídica del asentamiento campesino panameño, definiéndose como aquella” organización empresarial inicialmente patrocinada por la Comisión de Reforma Agraria, tendiente a promover la explotación racional de la tierra y la elevación cultural de sus miembros” (art.10).

El congreso de asentamientos campesinos, de acuerdo con Mario Tuñón, dio como origen la creación o fundación de la Confederación Nacional de Asentamientos Campesinos (CONAC) y tuvo sus raíces primigenias en profundas discusiones y amplios debates, pues había posiciones inflexibles o actitudes dogmáticas.

Fueron realizados cuatro magnos congresos nacionales celebrados por los Asentamientos Campesinos (octubre 1970, enero 1972-1974 y 1977), en donde ya se iba reflejando la maduración de actitudes, propuestas, planes de acción en función de la realidad objetiva que era consolidar la organización de los campesinos y profundizar el proceso de reforma agraria.

Decíamos entonces, que todavía es muy prematuro determinar precisiones específicas, pues se ha escrito poco —en aquel momento abundaba la divulgación— en el presente actual, existe mucho hermetismo al respecto, sobre el tema, pues gran mayoría de participantes, protagonistas y actores principales, ya han desaparecido, ante el paso inexorable del tiempo,

No hay que ser simplistas, inocentes o recatados, pues han sucumbido ideales, utopías, guerras fratricidas, ambiciones desmedidas, en un momento determinado se les retiró el apoyo gubernamental, pugnas internas, desgaste y fatiga de los dirigentes y miembros del grupo, al decir de muchos “se aburguesaron” y fueron cooptados o asimilados por el régimen de turno.

Hubo un repliegue de las fuerzas progresistas y se sintieron absorbidos por sectores antipopulares y retrógrados. La vorágine de esos años arrastro el proyecto hasta el acantilado del derrumbe, incluyendo lo técnico, producción, administrativo, político e ideológico.

No se brindó la asistencia técnica y crediticia estatal o poca continuidad a los programas, gestión administrativa inadecuada, baja productividad, falta de tecnología y otra serie de factores.

Sin embargo, hecatombe que se avecinaba quizás no fue percibida, por los peligros que siempre acecharon a la organización, ya mencionado: planificación inadecuada de los trabajos de campo, deficiente capacitación a los asentados, individualismo exacerbado, técnicos sin conciencia patriótica, mantenimiento del equipo, maquinaria realizando trabajo en áreas particulares, desaparición de equipos y combustible, alteración de horas maquinas trabajadas.

Le queda a los estudiosos, investigadores y preocupados por realizar una evaluación objetiva, imparcial y científica, en su justa dimensión del papel que tuvieron los asentamientos campesinos en el desarrollo agropecuario de este país. Igualmente se ha satanizado y tergiversado muchas acciones en detrimento de los asentamientos.

Hemos efectuado algunas pinceladas en el cuadro nacional agrícola.

Lo Nuevo