La exmagistrada colombiana habla sobre el rol de contrapeso del periodismo, el derecho al olvido, reformas constitucionales y los desafíos de nuevas tecnologías...
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Agrega La Estrella en Google ↗️Basta pasar por la calle ‘inglesa’ de Curundú para entender que la indigencia en Panamá dejó de ser una escena aislada. Está allí, tendida en las aceras, cargando bolsas, pidiendo comida, hablando sola o buscando en las drogas una fuga que dura poco. La ciudad pasa a su lado, acelera el paso y continúa. El Municipio de Panamá registra 1,059 personas en situación de calle. El 92% está vinculado al consumo de drogas y muchas provienen de Colón y Panamá Oeste. Detrás de cada número hay una ruptura: familias deshechas, enfermedades mentales sin tratamiento, adicciones, pobreza y barrios que expulsaron antes de que la calle terminara de recibirlos. La Asamblea Nacional discute la unificación de los proyectos. El debate no puede agotarse en una subcomisión ni convertirse en otra norma sin recursos. Hace falta una política pública que articule salud, rehabilitación, albergues, atención psicológica y reinserción. No se trata únicamente de un asunto policial o de salud. Retirar a una persona de una acera puede despejar una calle, pero no cura una adicción ni reconstruye una vida. Las organizaciones civiles y religiosas que ya ofrecen alimentos y talleres deben formar parte de la respuesta. Conocen nombres, historias y recaídas. Panamá no resolverá esta crisis escondiendo a quienes incomodan. Mientras la respuesta sea moverlos de una esquina a otra y sigan tirándose la pelota entre las autoridades, la gente y la ciudad seguirán sufriendo.