• 11/12/2023 13:47

Remedio amargo

Tanto Argentina como Panamá tienen que aplicar sus propios remedios

Todos los países tienen la oportunidad de enrumbarse hacia el desarrollo. Es fácil culpar a otros por los males que atraviesa una sociedad, pero antes de asumir esa actitud, es importante poner las cosas en orden. El caso de Argentina es alarmante, porque siendo un país inmensamente rico y que estaba entre los primeros del mundo, cayó en una pobreza asfixiante. Ahora asume un nuevo gobernante, cuyas primeras palabras a los argentinos fue decirles que el remedio será amargo y que se preparen. Los argentinos lo votaron en su mayoría, porque pese a que les va a apretar aún más el pantalón, puede haber luz al final del túnel. ¿Qué ocurre en Panamá? Indudablemente vamos camino a lo de Argentina, es decir, a la pobreza. Y es que un país que gasta más de lo que produce, recurre a la deuda y esta cada vez se hace más grande. Hay que ponerle un alto al aumento de los gastos y eso se logra con disciplina y firmeza. La China que recibió Deng Xiaoping, tras la muerte de Mao Zedong, estaba inmersa en una gran pobreza. Deng Xiaoping entendió lo que tenía que hacer y arrancó con la privatización de empresas estatales, la inversión extranjera y la creación de Zonas Económicas Especiales, lo que jugó un papel crucial en la rápida expansión económica de China. Tanto Argentina como Panamá tienen que aplicar sus propios remedios, pero en ambos casos pasa por no regalar el dinero público y no gastar más de lo que se produce. ¡Así de simple!

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