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21 de Jan de 2020

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Redacción La Estrella de Panamá

Entre Líneas

La modernidad no lo es todo

Una gran ciudad es la que sabe combinar futurismo y tradición

La ciudad evoluciona. Siempre lo ha hecho y, así como Panamá, todas las ciudades evolucionan. Pero hay una diferencia. Las grandes ciudades evolucionan acoplando la modernidad y la historia. Los ejemplos son múltiples: Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago de Chile, Nueva York, Londres, París, Roma, Madrid y un largo etcétera. En Panamá, las cosas no son así. Nuestra ciudad ha ido creciendo en detrimento del pasado. Pareciera que, para nosotros, la única forma de ser cosmopolitas es arrasando con todo vestigio del pasado y sepultándolo con toneladas de cemento utilizadas en interminables torres de edificios sin alma. Y con ese desplazamiento de la historia, también se desplaza a nuestra gente más humilde que no puede vivir en esos grandes y futuristas edificios y debe emigrar a las afueras. Panamá se está convirtiendo en una metrópoli, pero en el camino está dejando de ser Panamá. Estamos sacrificando nuestra cultura, nuestras costumbres, nuestra arquitectura y nuestros paisajes para adoptar algo ajeno. Ahora que Santa Ana empieza a ser vista con ojos de negocio por el sector inmobiliario, es urgente que los empresarios se den cuenta de lo importante que es no cometer errores como los de Bella Vista, donde la ambición acabó con un barrio que era patrimonio cultural. Una gran ciudad es la que sabe combinar futurismo y tradición, no la que ahoga el pasado en beneficio del dinero.