• 27/04/2014 02:00

Las aguas de Panamá

Nuevamente surge un conflicto de orden público, con sectores de poblaciones originarias por el uso del agua.

Panamá es un país que viene creciendo notablemente desde que los ingresos del Canal comenzaron a ingresar a las arcas públicas, con base en lo establecido en el Título Constitucional que fuera consensuado para regular el manejo de la Vía Interoceánica. Ese crecimiento se ve reflejado en la mayor demanda de energía eléctrica, que requiere, por parte del sector que se dedica a la generación de electricidad, la ampliación de la capacidad instalada. En un país como el nuestro, rico en fuentes hídricas, sería un contrasentido generar electricidad solo con termoeléctricas, cuya materia prima tenemos que importar, porque, hasta hoy, no contamos con ellas ni se ha iniciado explotación de ningún yacimiento petrolífero en suelo o aguas panameñas. La convivencia entre los panameños, requiere que cada grupo esté dispuesto a aportar algún sacrificio cuando ello sea necesario, en aras del beneficio de la colectividad nacional. Por Constitución, las aguas destinadas a servicios públicos pertenecen al Estado panameño. Debe buscarse entonces la manera de armonizar el derecho de todos a tener electricidad y acceso al agua, con el de los pueblos originarios de que el Estado promueva su desarrollo integral, respetando su cultura y sus tradiciones.

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