En San Francisco, los negocios y algunas escuelas privadas cierran sus puertas definitivamente porque el hampa tiene pase de cortesía mientras la Policía brilla por su ausencia. La inseguridad también reina en Betania y Clayton, pero la excusa de siempre es que “no hay personal”. ¡Oye Jaime tira la tropa a la calle, que los maleantes nos están ganando!
Arrancó el año lectivo con miles de pelaos en las aulas, pero la cifra de exclusión escolar tiene el rancho ardiendo. Más de diez mil niños quedaron fuera del sistema según el propio Meduca, una realidad que golpea más fuerte que un mazo. ¡Ojo con ése “fuera de juego”, que sin educación el país no echa para adelante!
El Palacio Luis Emilio tiene el rancho ardiendo por un supuesto espionaje municipal contra periodistas y críticos de la gestión. Dicen que usan las cámaras para “fichar” a los que tiran la rima en redes, olvidando que a Nixon lo tumbaron por andar en esas andanzas de persecución.
Las cámaras de seguridad son para atrapar cacos, no para que un aspirante a Noriega ande amedrentando al pueblo desde el municipio. Ya rodó la cabeza de un jefe de departamento, pero ojo, que en este patio no hay obediencia debida y al jefe también le cae su ración de ley.
Tremendo “zaperoco” armaron este fin de semana en un hotel de Santiago de Veraguas cuando el MINSA, el MEF y Migración cayeron con un operativo de guerra. Los comensales quedaron en “panga” viendo cómo un fuerte contingente policial allanaba el local sin importar que la gente estaba cenando tranquila.
La vaina fue tan extrema que los niños gritaban bajo las mesas mientras los clientes huían aterrados de este abuso de autoridad. Lo peor es que todo estaba en regla y no hallaron ni un indocumentado; ahora vienen las demandas pesadas contra este “show” que espanta la reactivación económica.
Me soplaron que la gente de Bolo desembarca en el INADEH para revisar los contratos chimbos de Los Andes y La Marquesa. El tufo a negociado tiene a varios con el “papo” frío, pues se rumorea que esos alquileres inflados eran el cajero automático de la corrupción criolla.
En la cueva de la 5 de Mayo, los funcionarios siguen viendo el cheque en sueños. La pelota va y viene entre la Contraloría y la Asamblea, y nadie resuelve. Mientras tanto, puro ayuno forzado. ¡Ave María!
En la bancada de los “chiquillos”, los funcionarios sobrepasaron a sus propios diputados y ya preparan exigencias a Jorge Herrera por los salarios congelados desde diciembre ¿la tropa se cansó de esperar respuesta?
Los Mocalatte hoy quieren sacudirse de sus autoridades electas y reniegan de sus representantes en El Empalme y Pueblo Nuevo. Ayer hicieron campaña juntos, compartieron “ideales” y papeleta; hoy, taitai y nadie sabe nada. ¿El que carga el saco no debería saber bien qué lleva dentro?