Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
Ahora que Lucy empuja una nueva ley de educación, un docente me escribe con una idea sin anestesia: jubilar y retirar a quienes ya cumplieron su ciclo para abrirle paso a nuevas metodologías. Seguir calentando banca no le hace bien a nadie, y menos al sistema.
No habrá reforma si mandan los que no quieren cambiar y, encima, son parte del desastre. Supervisores fantasmas, directores cometas y docentes que llegan con un sueñito mal disimulado. Así no se educa.
Que afilen los guantes los abogados defensores del caso Odebrecht, porque el jueguito de faltar sin excusa no será tolerado por Baloísa. Ya pasó la primera factura: 100 billullos, la multa máxima, a uno por no presentarse ni avisar. ¡Advertidos están!
Asiduos visitantes del zoológico de la Feria de La Chorrera andan con las cejas levantadas porque no han visto los leones. Los rugidos se apagaron, nadie da la cara y exigen una aclaración —clara y sin cuentos— al Patronato de los Leones Chorreranos. ¿Se extraviaron o los desaparecieron?
A Irma no la dejaron arrancar la recolección de basura porque los contratos no fueron refrendados. Pero a una entidad que maneja obras muchísimo más grandes, bajo el modelo llave en mano, sí la dejan empezar con solo una orden de trabajo. ¿La ley es flexible o selectiva?
Con la duda en el aire de si habrá o no culecos en el Carnaval de la City, el runrún es que San Miguelito se perfila como el culecódromo de la capital. Que se preparen, porque prometen manguera sin piedad, agua a chorros y fiesta hasta que el sol se rinda.
Por la tierra de Zona, la contaminación del río San Pablo —fuente de agua potable del distrito— es pan de cada día y viene de varias fuentes. Ambientalistas han alzado la voz, pero las autoridades están en modo “bien, gracias”. La pregunta es: ¿están esperando que estalle una epidemia, como pasó con el río La Villa, para reaccionar?
En Cerro Viento hay una casa muy cacareada a la que ya le pusieron apodo: la sucursal de la subestación policial de Brisas, porque día y noche está repleta de tongos uniformados. Nadie sabe qué hacen, a quién cuidan ni quién paga la cuenta.
Me dicen que los estudiantes de Derecho —tanto de universidades privadas como públicas— que optaron por tesis para graduarse siguen en el limbo, esperando que las revistas académicas las publiquen, como manda la nueva ley. Piden que los decanos se pongan las pilas, porque la paciencia se agota.
Stefany salió a defender con uñas y dientes la demolición del monumento chino, pero todo indica que sus asesores le venden la idea de que, mientras más polémica arme, mejor le va. Cada vez que las críticas empiezan a apagarse, ella misma vuelve y le echa gasolina al fuego.
Hace más de una década se inauguró el Centro de Cumplimiento de Menores de Pacora —donado por un gobierno extranjero— y hoy ni los grifos funcionan. Ahora hay una nueva cárcel de mujeres. El problema no es construir más cárceles, sino prevenir el delito, algo que todos los gobiernos prometen y ninguno cumple.