Temas Especiales

02 de Apr de 2020

Mario Aixel Rodríguez Stanziola

Lector Opina

El periodismo nacional y la denuncia de la tragedia del A (H1N1)

El manejo torpe de la crisis de A (H1N1) hace necesario que tanto las autoridades de Salud del Minsa como de la CSS renuncien

El periodismo nacional nuevamente tomó la iniciativa en la denuncia de la epidemia de A (H1N1). Desde el primer caso, del cubano emigrante, que falleció de la enfermedad, el periodismo nacional fue persiste, insistente, constante en reclamar que el Gobierno nacional saliera de la indiferencia, insensibilidad e indolencia como estaba enfrentando la crisis de salud.

LOS HECHOS - La crisis reciente de la epidemia de gripe por el A (H1N1) ha demostrado varias facetas importantes que deben quedar plasmadas para su enseñanza. Desde enero de 2016, cuando ocurrió el primer fallecimiento de un migrante cubano en la frontera de Panamá con Costa Rica, surgieron varias voces de alarma llamando la atención a las autoridades de Salud.

Sin embargo, estas se mostraron prepotentes y arrogantes frente a los cuestionamientos de los periodistas, inclusive llegando a la grosería rampante. A los periodistas, les llamaban la atención las características del caso y que ocurriera en principios del año, cuando no es usual. Esto, porque el comportamiento del A (H1N1), durante las primeras veinte semanas de los años correspondientes desde 2011 al 2015, como lo demuestran las gráficas de esos años y que están disponibles en Internet, en la página de www.who.int/flunet, es mínimo, escaso, insignificante.

Los periodistas, alertas frente al incremento de los casos, cuestionaron a las autoridades de Salud, pero estas solo demostraron indolencia, incapacidad y prepotencia. Como siempre, para esconder su incapacidad e incompetencia, culparon a la población de los hechos y de la falta de vacunación. Pero la responsable de la campaña de vacunación, Itzel de Hewitt, coordinadora general del Programa Ampliado de Inmunizaciones del Minsa, ya había declarado el día lunes 25 de abril de 2016 —cuatro meses después que se diera el primer caso de A (H1N1)— que la meta era vacunar ‘entre 145 000 y 150 000 personas, que incluyen niños, embarazadas, adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas '.

Esta declaración desmiente la afirmación de las autoridades de que pretendían vacunar más de medio millón de habitantes como parte del esquema de vacunación nacional. Solo después de la presión popular, que desbordó las instalaciones de salud, la autoridades se comprometieron en adquirir más vacunas.

Desde enero comienzan a incrementarse los casos y fallecidos por el A (H1N1). Pero las autoridades toman medidas confusas que demuestran ser incongruentes, improvisadas e inefectivas, por eso la epidemia se extiende a todo el país.

Desde la decisión de habilitar una sala del hospital de la 24 de Diciembre para los ‘casos moderados ' no detiene la ola alarmante de hospitalizados en salas generales (173), cuidados intensivos (19) (7 de junio), dos días después (09 de junio) había 310 personas hospitalizadas, con el aumento del número de fallecidos (7) en intensivos (35) y de diferentes áreas del país.

Un día después, los fallecidos ascienden a (10) y los hospitalizados a 379 casos. El sábado 11 de junio, el Minsa reconoce ‘547 personas hospitalizadas, 57 en cuidados intensivos y 12 víctimas fatales '. Sin embargo, frente a los cuestionamientos de la prensa nacional, se niegan a calificarla de epidemia. Asimismo, reconoce que ‘la mitad de muertos por A (H1N1) no tenía factores de riesgo ' y las personas fallecidas provenían de la provincia de Coclé, Colón, Panamá Oeste, de la región metropolitana y del distrito de San Miguelito, sin mencionar la provincia de Chiriquí, donde se dieron los tres primeros fallecimientos.

Molesto por la cobertura periodística, las amenazas del ministro de salud, Dr. Terrientes, no se hicieron esperar. El día martes 14 de junio, La Estrella de Panamá , en la página 9A, publica las amenazas de que ‘el Código Penal establece penas de prisión para quienes difundan noticias ... ', pero la realidad es que el número de casos y de fallecidos aumenta (18) exponencialmente, independientemente de la intimidación ministerial.

El día 15 de junio se da la renuncia del ministro de Salud (que estaba fuera del país, en Chicago, igual que el viceministro en Nueva York), demostrando en esta forma su interés por la crisis de salud que vivía el país. La población, alarmada por el número de casos y fallecidos, desborda los centros de salud, policlínicas y hospitales. Queda en evidencia que la crisis ha tomado por sorpresa al Gobierno. En muchos centros escolares los padres de familia toman la decisión de no enviar a sus hijos a clases, hasta tanto las autoridades no procedan rápidamente a la vacunación.

LA PRESIÓN POPULAR se hace sentir frente a la incapacidad, incompetencia e indiferencia gubernamental. La población asiste masivamente a los centros de salud, policlínicas y hospitales a exigir su derecho a la vacunación. La parálisis y anquilosis burocrática lleva al colapso de la institución que se ve obligada, por la presión popular, a prometer la compra de más vacunas para enfrentar la crisis.

En encuestas efectuada por los diferentes medios demuestran el rechazo de más del 70 % de la población al manejo de la crisis que hace el Gobierno (martes 7 de junio) y un mes después, a la credibilidad de las declaraciones de las autoridades de salud (jueves 7 de julio).

Es oportuno recordar que la Comisión de la Coordinación de la Salud contra el A (H1N1), conformada después de las amenazas publicas del ministro Terrientes, del día 14 de junio, la dirige el Dr. Néstor Sosa, que ‘era el jefe de Infectología en el Seguro Social ' y la Dra. Itza Mosca, funcionaria de Epidemiología en el Minsa, cuando ocurre el envenenamiento masivo por el dietilenglicol ( Revista K , junio 2014, año 7 numero 81) uno de los factores que explica la incredulidad, desconfianza y recelo en la información brindada por las autoridades.

Y es así que las autoridades, el día 02 de julio, declaran que ‘el brote del virus A (H1N1) está controlado '; no obstante, los periodistas hacen notar que ‘aun así, Salud confirmó dos nuevos fallecimientos '. A pesar de los intentos de manipular la información por parte de las autoridades, el día 09 de julio tienen que reconocer que se dan ‘ocho muertos en cuatro días por el virus A (H1N1) ', ‘de esta manera aumenta a 50 la cantidad de personas fallecidas por el virus '.

Enfrentando la amenaza ministerial y la unidireccionalidad de la Comisión informativa de salud, nuestros periodistas nos brindaron toda la información sobre la crisis. Es oportuno recordar que así hicieron con la crisis de los sobreradiados del Oncológico, los envenenamientos masivos por el dietilenglicol, los neonatos envenenados con heparina contaminada y ahora la tragedia del A (H1N1).

El manejo torpe de la crisis de A (H1N1) hace necesario que tanto las autoridades de Salud del Minsa como de la CSS renuncien. El hecho de que el ministro estaba de viaje, y el viceministro también, ambos fuera del país, en medio de la crisis, demuestra la indolencia, indiferencia, incapacidad e incompetencia del Gobierno en enfrentar la crisis.

MÉDICO