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- 02/08/2015 02:00
El dilema del ejercicio y la comida
La industria de gimnasios y salas de ejercicios nunca ha estado tan fuerte y boyante. Solo en Panamá, representa arriba de 80 millones de dólares, más del doble que hace cinco años. Igualmente, la venta de ropa, zapatos y equipos para practicar zumba, pilates y spinning se ha quintuplicado en los últimos tres años. Y cada semana salen al mercado nuevas aplicaciones de Apple y Google para medir el ritmo cardiaco y la distancia recorrida. Sin embargo, la obesidad sigue creciendo. Casi una de cada tres personas en el planeta sufre de sobrepeso u obesidad; dos de cada cinco tienen problemas de peso en Panamá y dos de cada tres en Estados Unidos. Y lo peor es que todavía no hemos tocado fondo, ya que ni ngún país ha encontrado fórmula para bajar sus índices de obesidad desde 1978.
Esto debiera preocuparnos con toda la cantidad de gente que diariamente visita gimnasios y hacen ejercicios físicos, especialmente cuando tratan de explicar las estadísticas y la realidad de que no importa cuántas calorías queman, el ejercicio solo no ayudará a bajar de peso. La idea generalizada que teníamos de que la vida sedentaria contribuía a la obesidad pegó mucho hace décadas y por eso hoy es considerada una verdad absoluta: hacer ejercicios ayuda a bajar de peso. Pero según los últimos estudios, publicados en el British Journal of Sports Medicine y New England Journal of Medicine, eso es ahora un mito. La verdad es que la actividad física ayuda al bienestar y promueve la salud de las personas, incluso contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, presión arterial alta, diabetes tipo 2 y de algunos tipos de cáncer, pero no es el factor principal para reducir de peso.
Y la razón es sencilla. Al ejercitar el cuerpo, las personas estimulan su apetito y caen en el círculo de complacencia donde piensan que porque hacen ejercicios pueden comer más. Lo que no saben es que la termodinámica del cuerpo no es aritmética. Si una persona camina para quemar calorías, su retorno por el esfuerzo es ínfima.
Imagínese que para quemar las 300 calorías que hay en una galleta Oreo se necesitan 45 minutos de caminata rápida. Además, la idea de que el ejercicio físico aumenta la tasa de metabolismo es incorrecta.
Hay estudios que concluyen que un cazador de tapir en Tanzania y una secretaria sedentaria en Oregón tienen la misma tasa metabólica, incluso que la misma tiende a bajar cuando las personas pierden peso.
Tristemente, hay mucha información incorrecta sobre la relación entre ejercicio y peso, y por tal razón es que aún estamos sin resolver el problema de la obesidad. Por supuesto que la industria de alimentos tiene una cuota alta de culpabilidad, al tratar cada vez más de mercadear productos con premeditación y alevosía como lo hacía la industria del tabaco décadas atrás. Según un informe publicado en el Milbank Quaterly, una revista científica independiente de las donaciones de lobistas y del presupuesto del FDA o USDA, las grandes corporaciones de alimentos mantienen conexiones con políticos y científicos para asegurar que sus productos no sean incluidos en la listas de alimentos inseguros o cancerígenos.
La agencia Reuters encontró recientemente que durante los primeros tres años de la administración Obama, la industria de bebidas azucaradas gastó más de $185 millones en cabildeo para asegurar que Michelle Obama cambiara el tema de su discurso de comer saludable a uno que resaltara más ejercicio. Por tal razón, en el año 2011, Michelle abandonó el invernadero que se había instalado en la Casa Blanca con plantones de frutas y matas de vegetales y lo cambió por la campaña de ‘Let's Move', por supuesto en base a millones de dólares que fluyeron y también por información incorrecta y sin fundamento científico.
Nada de esto significa que hay que abandonar las bicicletas o deshacerse de las membresías de gimnasios y cuartos de pesas. Al contrario, no importa lo que digan, 20 a 30 minutos de actividad física diaria siempre ayuda sustancialmente a promover la salud. Y en esto no hay que complicarse mucho, mientras hagamos una actividad que disfrutemos: caminar, correr, bailar, nadar, levantar pesas... todo lo que sea mover el cuerpo es bueno para el bienestar de las personas.
Pero igualmente hay que recordar que si perder peso es la prioridad, lo que entra por la boca es lo fundamental.
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