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01 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡Basta de historias!

T iendo a no seguir sus obras, pero recientemente leí el libro ¡Basta de Historias! de Andrés Oppenheimer, que pretende analizar las for...

T iendo a no seguir sus obras, pero recientemente leí el libro ¡Basta de Historias! de Andrés Oppenheimer, que pretende analizar las fortalezas y debilidades educativas de los países más grandes de América Latina.

Oppenheimer resalta lo importante que es conectar a los centros de estudio latinoamericanos con los centros de educación de otros países, particularmente los de habla inglesa, porque hacer esto implica una mejora cualitativa y una internacionalización importante del estudiantado. Oppenheimer usó dos ejemplos que quiero destacar:

1. Con los dineros ganados por las exportaciones de cobre en años de vacas gordas, Chile estableció un fondo especial de US$6,000 para permitir que más estudiantes chilenos hagan estudios de postgrado en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelandia. Con ese fondo, Chile pasará de tener 172 estudiantes haciendo postgrados en el extranjero a 6,500.

Ante la pregunta hecha al ministro de Relaciones Exteriores chileno de si esto no representaba una fuga de cerebros, dicho ministro (Alejandro Foxley) dijo: ‘Hay que tener una visión a largo plazo de las cosas. A nosotros no nos importa que vuelvan a Chile de inmediato. Si tú miras lo que está pasando en la India... la gran mayoría de los estudiantes indios se quedan en Estados Unidos unos 10 años, y al cabo de ese tiempo regresan a su país con... conocimientos impresionantes, mucho más creativos y con más contactos internacionales’.

2. Argentina, país históricamente líder en educación latinoamericana, apenas cuenta con 60 becados de postgrado en el exterior, y a nivel de licenciatura, apenas 0.4% de los estudiantes de licenciatura argentinos estudian en el extranjero. Oppenheimer analiza la respuesta obvia, de que los países con mejores universidades tienen menos necesidad de mandar estudiantes al extranjero, pero entonces resalta que países con excelentes universidades están enviando más estudiantes al extranjero que Argentina (ejemplos, Sur Corea con 3%, China con 2%, Japón con 1.4% y la India con 1.1%).

Es obvio que la educación en Panamá hay que mejorarla en cantidad y calidad. El Gobierno Martinelli ha hecho algo importante al introducir el concepto de la beca universal, para mejorar la cantidad de la educación (es decir, que la mayor cantidad de estudiantes panameños siga estudiando), sin perjuicio de otras cosas que quedan por hacer para mejorar la educación primaria y secundaria Panameña.

Ahora bien, trayendo lo indicado por Oppenheimer a Panamá, vale la pena preguntarnos si estamos implementando algún tipo de política de país similar a la chilena. Es decir, ¿cuándo vamos a iniciar un proceso de dar becas para estudiar en el extranjero de forma masiva a los estudiantes universitarios y postuniversitarios panameños?

Ha habido ejemplos de esto en el pasado, como el proceso que inició hace más de 30 años de educar profesionales panameños en academias navales extranjeras para prepararnos para la reversión del Canal, y entiendo que algo similar pasó con temas de minería en los años 70 ante el posible desarrollo de Cerro Colorado. Pero vale preguntarnos, ¿estamos becando panameños para estudiar a ser pilotos de avión (con el gran desarrollo aéreo que está teniendo Panamá)?, ¿estamos becando panameños para potencializar temas de logística?, ¿dónde están los geólogos e ingenieros de minas panameños que trabajarían Petaquilla y otros yacimientos? (independiente de si explotamos minería metálica en Panamá, sería un desperdicio explotar esa actividad sin panameños entrenados que detenten los trabajos mejor pagados en estas áreas).

Priorizar estos tema francamente beneficiaría nuestro futuro desarrollo nacional.

*ABOGADO.