Panamá,25º

21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La justicia, ¿una utopía?

El mundo en el tiempo se ha debatido entre el Capitalismo y el Socialismo en diferentes formas. Entre el Materialismo y el Humanismo. De...

El mundo en el tiempo se ha debatido entre el Capitalismo y el Socialismo en diferentes formas. Entre el Materialismo y el Humanismo. Desde los jefes de las tribus bárbaras hasta los grandes consorcios modernos y las grandes potencias; esa decisión de crecer sin límites, para ganar es intrínseca del Capitalismo. La creatividad, la motivación de crecer, obtener poder, controlar y mandar, ha sido uno de sus objetivo.

Acaparar con egoísmo, crecer, productor y codicioso. Pero todo el dinero se va generalmente en derroches, lujos, diversión, vanidades y frivolidades. Cuando no en armas, guerras, imposiciones o nuevas conquistas. Antes fueron los imperios, la esclavitud, el colonialismo, las tiranías. Hoy adopta otras formas de neocolonialismo, dependencias, monopolios, globalización, neoliberalismo, guerras anticomunistas o antiterroristas, tratados internacionales leoninos, deudas externas, presiones económicas — diplomáticas. A veces el Capitalismo, para seguir creciendo, produce un desarrollo en investigación tecnología, comunicación, transporte. Todo lo que acelere, reduzca los tiempos, reemplace la mano o el cerebro humano. Hoy las industrias de sofisticadas tecnologías, la alta producción de alimentos y el petróleo se imponen en nuestra civilización.

El Capitalismo que ordena el planeta y tiene la capacidad de actuar, debería crear Justicia Social como responsabilidad empresarial REAL. Más empleo, mejores sueldos, bajos costos de producción para abaratar los precios, mejor calidad de vida para todos: educación, salud, habitación. Allí estaría la estabilidad, seguridad, la felicidad y la paz. Las grandes fortunas petroleras mantenidas en regímenes feudales y la lucha por las explotación de sus riqueza está provocando una lucha étnica—religiosa entre Oriente y Occidente. (Sauditas, sunies, talibanes, persas), los que quieren la explotación capitalista disfrazada de democracia y civilización; y los que, con la ideología que sea, quieren defender sus riquezas naturales.

Dícese que la economía la conduce la mano invisible del mercado. Pero el mercado no son los usuarios, eso de la competencia es la ley de la selva. El mercado son los grandes bancos, consorcios y bolsas. Los que imponen los precios. Los dueño del petróleo son los de la OPEP y los explotan las compañías distribuidoras (Texaco Esso, etc.). Los países miembros de la OPEP fijan los precios y ellos son el mercado. Y ambos a su vez entran en conflictos de intereses con guerras por el control del petróleo y otros minerales (Irak, Afganistán, Libia). Sin embargo, aquí en el Canal, el mercado si lo influyen, lo presiona, lo orientan, condicionan y asesoran los clientes: las navieras.

El capitalismo ha mercantilizado la política. Los grandes partidos están movidos por grandes capitales en casi todos los países. Solo los millonarios, o los que los representan, tienen la capacidad monetaria para movilizar el electorados, pagar la publicidad mediática, ofrecer puestos y canonjías, inclusive comprar votos y seducir tránsfugas. Esta sería la ‘real politic’. Las ideologías, los programas, los objetivos según esta anti—práctica serían obsoletas y superadas por la ‘modernidad’. Solo valen las posiciones neoliberales, privatizadoras y corruptas. Partidos y políticos nacidos en las dictaduras, con un disfrazado nacionalismo, mal copiado de la doctrina panameñista y distorsionado por su dependencia a USA; que los creó para aprobarles sus tratados que nos dejaron bajo el paraguas del Pentágono y condicionada nuestra soberanía económica del Canal.

Eso no fue lo que se propuso el Pueblo el 9 de Enero de 1964 ni lo que promulgaba Arnulfo Arias. USA promovió el apoyo diplomático mundial y aun de Cuba al ofrecerle romper el bloqueo económico. Permitieron el regreso de los comunistas exilados para darles un barniz populista. ‘Salud igual para todos’ fue una propuesta universal de la OMS en la reunión de Alma Ata (Rusia). Todo ese supuesto socialismo fracasó, porque estaba dirigido por fascistas entreguistas, narcotraficantes y armas—traficantes.

Aprobados los tratados permitieron la apertura de las libertades y el regreso de los exilados. Es la prueba más evidente de que el objetivo de la dictadura fue solo aprobarles los tratados. Y después intentar limpiarle la cara al país de las violaciones de la dictadura. USA decidió negociar con un dictador (que era su espía) y no con un nacionalista demostrado como Arnulfo Arias. Para USA el Canal, que siempre fue manejado para beneficiar al comercio mundial (todavía lo es), ya no era negocio rentable, estaba viejo, con alto costo de mantenimiento, ya era insuficiente y no era necesario para trasladar su flota militar, porque USA tenía flotas en los dos mares.

Los problemas diplomáticos que provocó el 9 de Enero del 64 para USA, exigieron esos nuevos tratados. El socialismo podrá ser más justo, pero, si es forzado, frena la creatividad, la iniciativa y la productividad. Las inversiones humanizadas y participativas con el trabajador serían una ruta. La equidad de reales oportunidades de superación y trabajo podría ser un camino. No será posible que los humanos entendamos que no estamos solos en el planeta. Que estamos en el mismo barco. Que si no lo equilibramos se hunde. Que todos esencialmente somos iguales. Que todos podemos ser inteligentes y producir si nos dan las condiciones adecuadas. Que el mundo sería mucho mejor si todos pudiéramos trabajar. Que mientras exista ignorancia, habrá pobreza, enfermedades, delincuencia, inseguridad y violencia. Que en la historia el capital solo no ha podido resolver los problemas de la Humanidad. Que el capital tiene la responsabilidad de aportar los recursos, las condiciones y las oportunidades para que toda la población democráticamente se supere con justicia social. Que con engaños, mentiras, fraudes, explotaciones, corrupción, faltando a las promesas y mercantilizando la política estamos frustrando a un pueblo, que lo que aspira es a ser feliz en un Panamá Mejor.

No ensucie la ciudad.

*MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.