07 de Dic de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

¿Tiene futuro la OEA?

EMBAJADOR, REPRESENTANTE DE PANAMÁ ANTE LA OEA.. C ríticas adicionales emergen sobre la ineficacia de la OEA con motivo de la celebraci...

EMBAJADOR, REPRESENTANTE DE PANAMÁ ANTE LA OEA.

C ríticas adicionales emergen sobre la ineficacia de la OEA con motivo de la celebración en el convulsionado Chile el 11 de septiembre del X aniversario de la promulgación de la Carta Democrática de la organización, considerada burlada por muchos en sus años de aplicación.

En mi primer encontronazo con Insulza, me acusó de que lo había agraviado. Debía darse cuenta de que el culto a la personalidad que le dispensaban sus colaboradores hacía daño tanto a él como a la organización. Quien me envió preguntándome cómo creía que se podía mejorar la OEA, contesté: ‘imposible mientras Insulza sea secretario general’. Como me diría uno de su grupo íntimo, es demasiado politiquero; no tiene una pizca de gerente, lo que hoy se necesita.

Y es que Insulza es un burócrata probado. Al regresar a Chile en 1990, fue parte de los gobiernos de Aylwin, Frei y Lagos, ejerciendo como ministro de Estado más años consecutivos que cualquier otro.

Cuando el tico Rodríguez aspira a la Secretaría General, Insulza lo enfrenta sin éxito. Sin embargo, al salir por problemas de corrupción en su país, nuevamente aspira a reemplazarlo frente al mexicano Dérbez; empatan en cinco ocasiones. Al anunciar Panamá que favorecería al chileno, el mexicano se retira. Gana en mayo, 2005 con el compromiso de ‘fortalecer la organización e incrementar su capacidad de acción’. Siendo secretario general, intentó sin éxito ser candidato presidencial, objeto de críticas por sus constantes viajes a Chile, descuidando su cargo en Washington.

Es reelecto por cinco años más en marzo 2010, pese a la insatisfacción que su gestión generaba; sólo se abstuvo Bolivia. Ganó por forfeit. Pensaban que ahora sí se dedicaría a administrar la OEA como no lo había hecho antes; crasa equivocación, porque, para obtener el voto venezolano, se comprometió a relevar a Santiago Cantón como secretario ejecutivo de la prestigiosa CIDH a finales del 2011, irritándose cuando Cantón renunció para finales del 2012 y los miembros de la Comisión aceptaron esa fecha. ¿Sabrá Dios qué otro compromiso adquirió?

Según otro colaborar, Insulza, además de no ser un gerente en una empresa en crisis, no trabaja en equipo. Su permanente distanciamiento con el secretario general adjunto, Ramdin, así lo demuestra. Sólo se siente a gusto con la gente que llevó a la OEA, de su entera confianza, que ya supera el 8% del personal de confianza que puede nombrar; muchas veces sin relación con el resto del personal y menos aún con los que supuestamente somos los dueños de la organización: los países miembros. A esto se suma la enorme cantidad de contratos temporales que firma y que nadie vigila, mientras el personal de la OEA se sigue reduciendo ante la crisis financiera.

Las finanzas son controladas por funcionario nombrado por Estados Unidos, mayor contribuyente del organismo. Sin embargo, hay cuestionamientos sobre fondos adicionales que recibe la OEA de donantes externos y que se manejan discrecionalmente por la Secretaría General, caso del nombramiento para el este año de un grupo de ‘dirigentes políticos latinoamericanos’ para realizar por US$15.000.00 cada uno ‘jornadas de reflexión y reuniones de consulta’ en Washington que ninguna misión conoció. Allí estuvo Martín Torrijos, quizás siendo premiado por haber roto el empate en 2005.

Si bien en mis poco más de dos años como Representante Permanente de Panamá ante la OEA llegó a la conclusión de que a la organización hay que reforzarla en vez de tratar de acabar con ella, veo casi imposible que ese necesario proceso de reingeniería lo pueda hacer alguien como Insulza; se enredó en sus redes burocráticas de donde nunca salió.

¿Tendremos que esperar hasta el 2015?