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19 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Ambiciones, corrupción y poder

A raíz de la destitución de Juan Carlos Varela, como canciller de la República, a finales de agosto y la ruptura de la alianza de gobier...

A raíz de la destitución de Juan Carlos Varela, como canciller de la República, a finales de agosto y la ruptura de la alianza de gobierno, el panorama político se ha enardecido a tal punto que profundizó el alto nivel de inestabilidad política que se vive.

Pareciera que la ambición por mantenerse en el poder y usufructuar su beneficio, a toda costa, incrementó el transfuguismo existente. Diputados y suplentes del panameñismo cambiaron su tolda a Cambio Democrático (CD), para salvaguardar sus intereses.

Las desenfrenadas ansias por lograr prebendas son tan evidentes, que ya el partido gobernante (CD) ha logrado mayoría en la Asamblea Nacional, al sumar a sus filas más de 20 diputados y suplentes provenientes de diversos colectivos como Molirena, Panameñismo, PRD y supuestos independientes.

Otra de las modalidades que parece estar muy en boga politiquera, es la llamada fusión de colectivos partidistas. Tal fue el caso de la Unión Patriótica Nacional, partido absorbido por el CD.

En otros casos, como Molirena, la absorción ha sido más difícil y conflictiva, producto de la identidad e ideología de muchos de sus miembros. Ellos están claros del milenario concepto de que ‘es mejor ser cabeza de ratón que cola de león’.

La ciudadanía observa con preocupación las reiteradas diatribas y acusaciones entre prominentes figuras públicas o políticas, quienes hace poco eran aliados incondicionales. Las declaraciones del canciller Henríquez, por ejemplo, poco favor hacen al reflejo nacional e internacional de una gestión gubernamental seria y objetiva.

Este deprimente y poco edificante escenario, de divisiones internas y competencias desleales, a lo interno y entre colectivos adversarios, muestra con claridad el poco interés por solucionar los apremiantes problemas de la población y evidencian la descomposición ética y moral de un muy alto porcentaje de políticos que viven procurando usufructuar los recursos del Estado, nuestros impuestos.

Situaciones como las expuestas, agregadas a hechos de corrupción conocidas (escándalos de tierras de la ANATI, titulaciones en el Registro Público, sobreprecios en la compra de corredores, exceso de compras directas, adquisiciones en la CSS), son realidades que han llevado a la población a perder la credibilidad en quienes administran la Cosa Pública.

Por otra parte, el exceso de fuerza aplicado por algunos agentes de la Policía Nacional, en operativos o retenes, como el ocurrido al Dr. Pérez Carrillo, conllevan a un estado de incertidumbre, inseguridad y aprensión.

La población es consciente de que la utilización adecuada del Pele Police y los operativos son convenientes como medida para detectar y prevenir delitos; también está convencida de que se requiere una policía más profesional, cuya actitud sea realmente de salvaguarda a la población y no de agresión.

Los acontecimientos acaecidos durante los 27 meses transcurridos de la administración Martinelli, llevaron a la iglesia católica a pedir reflexión y cordura, igualmente, a diversos grupos de la sociedad civil. Estos, exigen al gobierno y partidos políticos, respeto, que se trabaje para aplicar justicia, equidad y mejorar la calidad de vida, combatiendo la pobreza y la corrupción.

*EDUCADORA Y ECONOMISTA.