21 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Algunos factores de la inseguridad en Panamá

LICENCIADO EN CRIMINALÍSTICA; CONSULTOR Y ASESOR DE SEGURIDAD.. El sorprendente incremento de las estadísticas delictivas y la impunida...

LICENCIADO EN CRIMINALÍSTICA; CONSULTOR Y ASESOR DE SEGURIDAD.

El sorprendente incremento de las estadísticas delictivas y la impunidad con que operan los delincuentes en nuestra nación, en especial aquellos que proceden de los barrios de pobreza extrema o del cinturón de marginalidad, tiene su razón de ser no solo desde el punto de vista sociológico criminal, que los entendidos en la materia tendrán que abordar.

En el pasado reciente la delincuencia criolla, si bien era de alta peligrosidad, respetaba códigos de conducta, solo basta escuchar los cuentos de abuelos y tíos que en el Panamá de los años 50 y 60 el maleante solo te hacía una llave tipo chino, y te respetaba la vida.

La edad de los delincuentes superaba entonces los 21 (pues en ese entonces la mayoría de edad se adquiría a los 21 y no a los 18 años) y de paso éramos menos ciudadanos y habitantes.

La aparición en Ciudad de Panamá, en la década del 90, de las pandillas organizadas, hizo que ingresaran en las cárceles de nuestro país muchos de sus miembros. Estos iniciaron contactos con los delincuentes comunes y de alta peligrosidad, a quienes transfirieron de la cárcel Modelo y la isla penal de Coiba y de paso, todos sus conocimientos en materia de organización, adiestramiento, estrategia en el uso de armas de fuego y fundamentalmente en lo que respecta a la sustentación económica de las organizaciones a través del dinero obtenido de los negocios ilícitos, tales como: secuestros, robos a bancos, asaltos a camiones blindados, asesinatos de taxistas, etc.

Así nacieron las que posteriormente se denominaron BANDAS, las cuales operan organizadamente desde entonces, utilizando estrategias, apoyos logísticos, técnicos y legales; es decir, poseen elementos de comunicación de tecnología de punta, armas de grueso calibre, vehículos del modelo y característica que requieren para cada acto delictivo, chalecos antibalas de mayor comodidad y efectividad que los utilizados por los policías y; además, recordemos que fue destruida las Fuerzas de Defensa, quedando muchas armas dispersas a lo largo del territorio de la República de Panamá, algunos ex miembros de dicha institución se dedicaron a prestar apoyo logístico y táctico, ya que se quedaron sin trabajo y de alguna manera tenían que sobrevivir, además de contar con estudios jurídicos dispuestos a darles antes, durante y después de los hechos que cometen toda la cobertura legal, llegando inclusive a administrarles el dinero y bienes productos de sus actos ilícitos.

Con el advenimiento de la democracia se encontró a una Institución Policial distanciada de la población, a causa de rencores producto del papel que le tocó durante el proceso militar de los últimos años (1983—1989). No obstante, los políticos de turno, lejos de propiciar una institución altamente profesional y efectiva en el cumplimiento de su deber y dentro del Estado de Derecho imperante desde 1990, la utilizó de manera similar o aún peor para proteger los intereses políticos del partido gobernante.

Réditos estos, también acaparados por la delincuencia, a la que resulta muy común verla en el papel de víctimas y a veces protegida (caso de los menores infractores que son utilizados por mayores de edad), consciente o inconscientemente por organizaciones sociales y por algunos medios de comunicación interesados en el rating, mientras la sociedad resulta permanentemente atacada y ultrajada por el accionar de estas violentas bandas.