Temas Especiales

05 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Protestas contra el MAN... merecen mejores causas

Lo que voy a decir sé que no le va a gustar a muchos. Sobre todo viniendo de quien, como yo, fue huésped del exgeneral Manuel A. Noriega...

Lo que voy a decir sé que no le va a gustar a muchos. Sobre todo viniendo de quien, como yo, fue huésped del exgeneral Manuel A. Noriega, por corto tiempo. Cárcel Modelo, sótano, celda 11 de la Sección de Seguridad del Estado en 1973. No fue mi primera experiencia con los muchachos del Cuartel de la Avenida A, pero sí la más traumática.

Como adolescente y secretario general de la Asociación Federada de Estudiantes del Instituto Nacional, ya había tenido mis escarceos con las fuerzas militares. Y tengo antecedentes familiares, pues, mi padre murió asesinado el 10 de mayo de 1951 en la Presidencia, apoyando al Dr. Arnulfo Arias durante uno de sus varios derrocamientos. También te digo que mi nombre fue sugerido en algunas ocasiones para ocupar puestos ministeriales durante los tiempos militares, lo cual rechacé. En mi ingenuidad, me faltaba experiencia para ser un buen funcionario de esa jerarquía. Y me faltaba plata para no tener que someterme a los caprichos de nadie. (Sigo igual en este apartado). Pero me sobraba dignidad propia, para no robarme nada. Ídem todavía. Te digo esto, no para echarme flores en esta etapa final de mi vida. Te lo comento, porque creo que si no aprendemos a ver las nubes que se ciernen sobre nosotros, y nos fijamos apenas en las sombras que se proyectan, nos veremos bajo temporales mayores.

La Cruzada Civilista cuando se formó, tuvo muchas razones de fondo. Yo mismo renuncié a una posición ejecutiva en el BNP para no tener que cumplir las presiones que venían desde el Cuartel Central. Y en aquellos tiempos, escuché de colegas decir: ‘esa Cruzada Civilista es Nada. Ni siquiera es una persona jurídica. No existe’. Yo, que acostumbro a leer la historia, percibía el tremendo error tras ese razonamiento. Los movimientos populares no van al Registro Público a buscar la bendición burocrática. Se crean en las jornadas de luchas constantes. Con muchos fracasos, y algunos triunfos. Pero cuando arrollan ni ellos mismos, los movimientos populares, son capaces del autocontrol. Y esa coyuntura la aprendieron muy bien los revolucionarios socialistas del siglo antepasado. ¡Hasta Mijaíl Bakunin, el principal ideólogo del anarquismo, nacido burgués, creyó en las organizaciones clandestinas para llevar a la acción la práctica anarquista!

Dicho lo anterior, percibo movimientos en el panorama nacional en que se movilizan grupos que pertenecieron a la Cruzada Civilista para marchar, muchos de sus miembros, con los huesos cansados, las carnes flojas, pero el espíritu combativo, fresco y juvenil, a protestar el día de la llegada del MAN, porque se asume que no va a la cárcel, como merece por las condenas en firme recibidas, sino para su casa de descanso. Y yo me pregunto: ¿por qué no esperar a ver qué pasa, cuando esté aquí y veamos las decisiones de los jueces? Yo tampoco confío en los jueces ni en su imparcialidad. Pero pienso que las fuerzas, como los deseos, a estas alturas del partido, deben ser invertidas en causas que justifican la pena. Estoy seguro que hay muchas.

Hay muchísimos temas nacionales que demandan el esfuerzo nacional de los que somos jóvenes hace más tiempo, y de los jóvenes de hoy, para enfrentar los verdaderos enemigos del pueblo, la democracia, el buen gobierno, la solidaridad. Y aquellos son, como dije, muchos.

Si me ves cerca del lugar de la protesta, será por curiosidad. No albergo sentimientos de resentimientos por lo que fue, o por lo que no pasó. Pero todavía sueño en que podemos mejorar el presente y el futuro, antes que pretender enmendar el pasado.

*PERIODISTA