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27 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Escribir para ti…

H ay gente que se enreda la vida para todo. Empezando en la casa con los quehaceres diarios y con el presupuesto del hogar, con el marid...

H ay gente que se enreda la vida para todo. Empezando en la casa con los quehaceres diarios y con el presupuesto del hogar, con el marido, con la mujer, con los hijos, en la calle, en el trabajo, y ni hablar de los entuertos de la política y de los políticos y, por supuesto, los conflictos sociales de nuestro país. Y, es que con el paso del tiempo y sin darse cuenta, estos enredos se hacen costumbre. Y, las costumbres muchas veces son malas consejeras.

No todo sale como tu quisieras y, muchas de las ilusiones y cosas por las que has luchado, se ven desvanecer. Y, es doloroso. Sin embargo, es diciembre y me gustaría hacer una reflexión que nos ayude a salir de los enredos diarios a lo que estamos acostumbrados. Una reflexión que nos haga soñar, a tener esperanzas en que el mundo en que vivimos y en el que estamos inmerso, sea un lugar mejor si ponemos de nuestra parte. Sueña, atrévete a soñar que eres feliz, que aunque no tengas lo que deseas, tienes lo que has deseado. Atrévete a eliminar todo lo malo para convertirlo en todo lo que es bueno.

Escribir para ti en este espacio de opinión es expresarte mis sentimientos —en palabras sencillas— para que las sientas y se queden en tus pensamientos. Uno que otro pueda que no esté conectado con lo que yo expreso, y me lo hacen saber con todo respeto, pero los hay también que usan palabras ofensivas como que si con eso me van a silenciar mi modo de pensar y opinar. Pues no es así. Seguiré en mi caminar tratando de correr hacia ti cuando me necesites. Así crecí, así se me enseñó, a tratar de ayudar al que se angustia porque las cosas no le salen como quisiera, al que desea que nuestro país se convierta en el paraíso terrenal en todos los aspectos de nuestra existencia como ciudadanos comprometidos con este pedacito de tierra.

Gran parte de la vida se nos va enseñando a no perder, de no perder lo que consideramos nuestro patrimonio, de no abandonar proyectos emprendidos aunque sintamos que lo que estamos realizando no da los resultados deseados. Muchas veces, la respuesta está en tus manos, sabes lo que hay que cambiar o lo que hay que dejar; sin embargo, cuando piensas en los cambios que debes hacer, sientes miedo, temor a arrepentirte, miedo de haber gastado tiempo, dinero y esfuerzo, miedo a lo que los demás puedan decir, miedo al fracaso.

Abandonar necesariamente no significa fracasar, por el contrario, abandonar podría verse como una manera infalible para no fracasar. Muchas veces nos anclamos en los errores del pasado, nos estancamos en pequeñeses, pero hay circunstancias que necesitan una decisión y un actuar inmediato, porque el tiempo no se detiene, el tiempo cobra peaje, es determinante, y si te extralimitas te sentirás frustrado y amargado.

Pueda que no tengas la fórmula que te indique cuando debes abandonar y cuando merece la pena seguir luchando por algo o por alguien. Nadie tiene la capacidad de decidir por ti, nadie puede indicarte cuando abandonar, porque nadie te conoce mejor que tú mismo; por tanto, únicamente tú tienes el poder de tomar la decisión correcta.

Acepta cuando la lucha es infructuosa, reconoce cuando estás nadando contra corriente. Reconoce tus capacidades y posibilidades para hacer que algo funcione, y si esto tiene que ver con el perdón, aprende a perdonar aunque te cueste olvidar. El hombre a veces perdona, la naturaleza nunca perdona, solo Dios perdona siempre.

Por este tiempo cambia de actitud, trata de hacer que tus penas se conviertan en alegría para los demás, intenta dar de lo que posees a quienes más lo necesita, no pienses en lo que puedes recibir, sino más bien en lo que puedas dar, así…¡caminarás al lado de Dios!

Escribir para ti… es acercarme a ti, sin que apenas lo notes. A veces no sabré hacerlo, pero intento dar lo mejor de mí. Me gustaría decirte que todo está bien. Pero, la realidad es que no todo está bien. ¡Solo piensa en la alegría de vivir! Piensa en los sueños que tienes por realizar. En algunos años tu cuerpo ya no será el mismo, porque el tiempo cobra sus cuentas y se gastará tu cuerpo, y tus sentimientos permanecerán intactos. Y cuando ese sentimiento es verdadero es para siempre.

‘Amor’, esa palabra lo encierra todo, regala amor y amistad, como esta amistad que siento por ti, no importa la distancia que hay entre tu vida y la mía al escribir para ti, y tú me estás leyendo, eso me hace sonreír y quizás hasta logre alegrar tu día y, tú… la mía.

Al escribir para ti… trato siempre de no hacerlo con palabras rebuscadas y, si me detengo a escribirte un artículo, es porque te aprecio. Y sé que, pude darte palabras de aliento que apenas percibiste y, si aún, sin haberte visto nunca, trataré de llenar un poco tu vida para que tú llenes la mía.

Créeme, cierra los ojos y piensa con todo tu corazón lo que deseas, nunca se sabe qué te traerá el mañana. Cree en el milagro, tú eres uno de ellos, yo lo sé porque disfrutar de tu amistad y compañía en este espacio de opinión, ¡es el mayor milagro para mí!

¡Que tengas una feliz Navidad!

ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA