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25 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Apariencia cristiana, mera hipocresía

Nunca antes, en mis setenta años de existencia, había percibido tanta indolencia hacia nuestros hermanos en Cristo como las que ha regi...

Nunca antes, en mis setenta años de existencia, había percibido tanta indolencia hacia nuestros hermanos en Cristo como las que ha registrado en un año por parte de quienes en nombre de Dios, de la iglesia y de la fe cristiana juegan con estos conceptos y hacen gala de su insultante opulencia. Menos presenciar el irrespeto de farsantes metidos a apóstoles para continuar sometiendo la ingenuidad de gente que de buena fe abraza esperanzas.

Notas de prensa recientes han dado cuenta de funcionarios gubernamentales que ejecutaron lanzamientos de panameños que, en extrema pobreza, fueron condenados a pasar las fiestas navideñas sin techo que los cobije; otros fueron dejados cesantes de su trabajo tanto en el sector público, como en la empresa privada, como aguinaldo anticipado en vísperas de la tradicional celebración.

Lo más deleznable del caso es que en los despidos de los compatriotas víctimas de las represalias del enanismo político partidista de quienes detentan el poder, ese inhumano y anticristiano acto, se festina como si se tratara de algo que magnifica la calidad de los victimarios dentro del complejo espectro de este sistema corrupto y corruptor.

Los ejecutores de tanta perversidad no toman en cuenta la condición humilde de los afectados y, en muchos casos, tampoco el grado de parentesco de aquellos a quienes imponen castigo y sufrimiento, mientras vociferan pregones de paz y fraternidad arropados por una moral religiosa en la que no creen. Falsos profetas que con el Libro Sagrado impregnado del mal olor de sus axilas, abusan de la Divina ‘Palabra’ para lanzar anatemas contra quienes osen, como Jesucristo, degustar el vino que consagró en la última cena.

Creo que hace falta que la alta jerarquía profundice más en sus mensajes sobre los verdaderos valores y principios éticos que toda religión inculca para hacer de mujeres y hombres ciudadanos con alto contenido de solidaridad y sensibilidad humanas.

Que aquellos que por sus recursos obtenidos por la gracia de Dios y/o el sudor de sus trabajadores, tomen conciencia sobre que los bienes materiales que disfrutan en la vida terrenal y que los hace sentirse prepotentes, soberbios e indolentes, no los disfrutarán cuando al final del camino escojan entre la tumba fría o el ardiente clima de la incineración.

Así desaparecería tanto elemento que constantemente se la pasa a ‘Dios rogando y con el mazo dando’.

Perdónalos Señor, porque pretenden elevar la hipocresía al grado de virtud.

*PERIODISTA