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16 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡Allá estaremos, Juan Carlos Navarro!

Y ahí, ante tu invitación, estaremos los panameños de verdad, de primeritos, para sacarle provecho a la oportunidad en estos tiempos po...

Y ahí, ante tu invitación, estaremos los panameños de verdad, de primeritos, para sacarle provecho a la oportunidad en estos tiempos políticos que estamos viviendo en lo que parece una América Latina demasiado prostituta para su edad.

El sentido común y el equilibrio que irradias es el combustible que necesitamos las almas libres de Panamá, para no sucumbir ante los fracasados de la izquierda ni en brazos de los derechistas de estómagos insondables.

Personas como Juan Carlos es lo que necesitamos en esta República carente de estadistas y eso se nota en el perfil del anfitrión de uno de los domingos más importantes del mes de marzo del 2012. Juan Carlos Navarro.

No podemos fiar el país a las mentalidades del pasado, ni siquiera a las del presente, este país débese al porvenir. Los liacones de izquierda y de derecha se han unido a los holgazanes del mundo de las finanzas, que, en vez de aullar tristes en las noches de octubre y noviembre cuando ocurren las inundaciones que ahogan a sus endeudados, se han dado a las tareas de rememoración y revisión para, según ellos, defender a los pueblos, secuestrando y sembrando con granadas quiebrapatas los caminos hacia sus trillas.

Y así mismo los aberrantes coimeros panameños, ávidos de concesiones mineras grandes y chicas, aceleran la extinción Guaymí, vislumbrada fatalmente para el año 3014. Exterminio que será ofrecido como en un paquete ‘combo’ a los capitales extranjeros con panameños sin playas, islas ni los terrenos de la Zona libre de Colón y ‘cuida’o’ que sin el mismo Canal Interoceánico.

Seguro estoy de que vivo entre miles de panameños tan capaces como Juan Carlos Navarro, a quienes Dios no dio la existencia para el mero entretenimiento, placer de holganza y exhibición absoluta del poder, sino para trabajar afanosamente para el porvenir del panameño, sobre todo del alto porcentaje de riadas esclavas del vicio, que, en vez de educación, reciben populismo por ese flanco cruel de la política criolla, y empleo en la brutal delincuencia de las redes establecidas con los jefes y jerarcas clandestinos de la actual democracia estafadora.

J. C. Navarro, salvo mejor criterio, es una de las mejores alternativas que tenemos en Panamá para que sea presidente de la República en el 2014. No es que lo percibo convertido en un sembrador de auroras perfecto para el desarrollo cultural esperado por mí y por la mayoría del mundo. Muchos pensamos que J. C. Navarro tiene el camino asegurado hacia el triunfo, aun así debe cuidarse de abúlicos y retardatarios.

A nivel nacional, contagió de forma extraordinaria a la población panameña, sobre todo a la juventud y a la niñez, con el cuido del patrimonio natural. A mí me consta el esfuerzo que realizó en ese trabajo, pió a favor de la preservación de nuestra flora y fauna. Como pocos, conocí junto a él tesoros ocultos en ambas fronteras de nuestro país y estreché las manos de personas humildes y alentadoras en islas, montañas, cordilleras y humedales. ¡Ah!, y recogió la basura de la capital.

La relación de J. C. Navarro con nuestros autóctonos y líderes de aldeas, pueblos y villorrios vivientes, dentro de parques y reservas forestales, fue cultivada en base a la verdad y ese fundamento fue clave determinante para que el carné de ANCON fuese la llave que permitiera el paso expedito a periodistas y escritores como Carlos Camarena, Marcos Gandásegui y el suscrito, para que pudiésemos entrar a santuarios de selvas vírgenes en donde muy pocos en este planeta han pisado.

Panamá aún sigue contagiada positivamente por J. C. Navarro. Aceptamos tu invitación.

*ESCRITOR COSTUMBRISTA.