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17 de Nov de 2019

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Estabilidad del país en riesgo

P anamá es un país que en el último decenio ha dado muestras de una pujanza increíble y un desarrollo económico envidiable. Todo ello de...

P anamá es un país que en el último decenio ha dado muestras de una pujanza increíble y un desarrollo económico envidiable. Todo ello debería contribuir a garantizar estabilidad y gobernabilidad. No obstante, la estabilidad de un país no sólo depende de las grandes inversiones ni de los megaproyectos en ejecución. Depende de una serie de factores económicos, políticos, sociales y de seguridad que de una manera equilibrada contribuyan a generar un ambiente de paz y tranquilidad para la sociedad en general.

La estabilidad política y económica son pilares de una democracia plena. De hecho, aquélla es garantía del pleno goce de los derechos y bondades que ésta preconiza. Es muy importante no sólo ser políticamente estable sino también transmitir esa imagen al resto del mundo. Para los efectos de seguir atrayendo inversionistas al país es necesario proyectar la confiabilidad del gobierno y de quienes dirigen el destino de la nación. Un clima de inestabilidad política puede perjudicar la capacidad de un país como el nuestro, que se ha caracterizado en los últimos años por ser un ejemplo de vanguardia y desarrollo continuo, en una región caracterizada por democracias endebles y serios problemas económicos y de seguridad.

La falta de transparencia en el ejercicio de la gestión pública por parte de los gobiernos es una característica que marca a los países en desarrollo. En realidad, un gobierno transparente demuestra mayor compromiso con la sociedad en general, una vez que las políticas públicas y las acciones gubernamentales son del dominio público, discutidas ampliamente y consensuadas con los ciudadanos. Un gobierno transparente debiera limitar los intereses particulares y la corrupción, que muchas veces se mezclan y prevalecen frente a su gestión y que son ampliamente divulgados a nivel internacional, como en la actualidad.

En los países donde la población tiene una alta calidad de vida, la tendencia hacia la estabilidad nacional es grande. Los disturbios civiles y económicos generalmente se observan en sociedades donde las condiciones de vida son más precarias. La pobreza y la falta de autonomía económica, que brinda un empleo remunerado, son algunos de los factores que afectan a las personas lo suficiente como para crear situaciones que perjudican la estabilidad y gobernabilidad de un país.

Algunos factores que afectan la calidad de vida de los ciudadanos pueden ser considerados como elementos que condicionan en última instancia la estabilidad nacional de un país. Estos factores se utilizan en el cálculo de la puntuación de calidad de vida, usada por la ONU para determinar cuáles países son los mejores y los peores para vivir.

Entre estos factores que afectan la estabilidad de un país, podemos señalar el bienestar material, que es cuando un pueblo tiene el poder suficiente para satisfacer sus necesidades materiales fundamentales, no hay motivación para establecer cambios del rumbo del gobierno y en las políticas económicas, ni acontecimientos que potencialmente pueden desestabilizar a una nación.

La Seguridad laboral es otro factor, que da al individuo confianza para hacer planes para él y su familia. Cuando ella no existe, podría dar lugar al radicalismo, las huelgas y otras actividades que paralizan la economía de una nación. Incluso medidas positivas en nuestro país, como el incremento del salario mínimo, han generado decisiones de recortes de personal en algunas empresas que tienden a reducir el costo de la planilla al no poder asumir el pago del aumento salarial. Por otro lado, el peso del costo de la canasta básica hace parecer inocuo el ajuste recibido. Así, a pesar de mayor ingreso, menor es la capacidad adquisitiva de los ciudadanos y, por ende, es el problema que más preocupa a los panameños, según resultados de diversas encuestas.

Por su lado, la inseguridad pública, es un factor que influye en gran medida en la percepción de intranquilidad que tiene la sociedad en general. También de desconfianza en los estamentos de seguridad encargados de proteger a la ciudadanía. Sin seguridad, no hay disfrute pleno de los derechos, bondades y beneficios de la democracia panameña.

Un factor importante, la inestabilidad política de un gobierno, puede significar la falta de efectividad en la gestión gubernamental. Por ende, se afecta la preservación y permanencia de los funcionarios especialistas asignados a tal rol. La politización reemplaza a la calificación del profesionalismo y la eficiencia necesaria para tal fin.

Un factor adicional es la baja calidad de los servicios públicos básicos, como agua y transporte, que en nuestro país son la pesadilla diaria de los panameños, que carecen de ellos o que cuentan con un servicio deficiente. Ello influye negativamente en su calidad de vida. El resurgimiento de enfermedades ya superadas, y otras crónicas como la diabetes e hipertensión, han revelado que existe una relación muy directa entre la estabilidad económica y la salud ciudadana. En situaciones donde la clase obrera de un país no está sana, la productividad de ese país disminuye notablemente.

La inequidad social en Panamá es evidente, a pesar de su bonanza económica. Un 10% de la población sobrevive con menos de un dólar diario. Las diferencias entre los grupos económicamente favorecidos y los pobres de nuestro país cada día es más grande y ello es más que evidente en el interior del país.

De nada vale oír al gobierno hablar de crecimiento y desarrollo económico, cuando dichos efectos positivos no cubren a la mayoría de la población panameña. A ellos les debemos respuestas.

ABOGADO